Domingo, 21 de octubre de 2007
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Miguel Lamas

El ex vicepresidente yanqui Al Gore ha sido uno de los ganadores del Premio Nobel de la Paz 2007 ?por sus esfuerzos por construir y divulgar un mayor conocimiento sobre el cambio clim?tico?. El premio fue compartido con el Panel Intergubernamental sobre Cambio Clim?tico (IPCC), de las Naciones Unidas, que re?ne a 2500 cient?ficos, entre ellos 50 argentinos. Pero, como tantas veces, el premio Nobel viene con trampa.

Los cient?ficos del Panel atribuyeron el calentamiento global a actividades humanas en 90% y pronostican un alza de la temperatura media del planeta en 2100 de entre 1,1 y 6,4 grados, y confirmaron que inundaciones, sequ?as y hambrunas se intensificar?n a ra?z de los da?os ecol?gicos si los gobiernos no adoptan medidas para proteger el medio ambiente. Los cient?ficos evidentemente merecen el premio.

Gore merece el Nobel... de la mentira

El principal destinatario del premio, y el ?nico que se publicita, es Al Gore. ?Al Gore defensor de la paz? El gobierno de Clinton, del cual fue vicepresidente (1993 al 2000) bombarde? Yugoslavia, Sud?n, Afganist?n, Irak, Hait?, Zaire, y Liberia, utilizando toda clase de municiones destructivas incluidos proyectiles que conten?an uranio empobrecido, causando la muerte de decenas de miles de civiles e irreparables da?os ambientales.

?Gore defensor del medio ambiente? En diciembre de 1997 m?s de 160 pa?ses, entre ellos EE.UU., firmaron en Kioto (Jap?n) un protocolo para limitar las emisiones de CO2. Gore firm?, pero ?para la gilada?. Pues luego, ni ?l ni Clinton hicieron nada para que fuera aprobado por el Congreso norteamericano. Por lo tanto Estados Unidos, el pa?s m?s contaminador del planeta, nunca adhiri?.

El a?o pasado Gore hizo un documental visto por millones de personas: ?Una verdad inc?moda?, que muestra los efectos del calentamiento global. Pero es m?s lo que esconde. Afirma que ?Somos todos responsables?. Oculta que el 20 por ciento de la humanidad, principalmente las multinacionales, cometen el 80 por ciento de las agresiones contra el medio ambiente, o que el consumo de energ?a de un ciudadano medio del Primer Mundo es 70 veces mayor que uno de los pa?ses en desarrollo. ?En la propia casa de Al Gore se consume 20 veces m?s energ?a que en la de una familia media norteamericana!

La trampas del Nobel

?Pero es s?lo que le dieron el premio a un charlat?n caradura y mentiroso? Hay algo mucho m?s peligroso. Gore est? entre los que defienden los agrocombustibles. Es decir, que la soja y ma?z se usen para producir combustible, y a su vez sustituyan a los cultivos de papas, trigo y arroz, alimentos b?sicos de cientos de millones de pobres del planeta. Estos monocultivos para biocombustible ya est?n causando desertificaci?n de grandes superficies, destruyendo bosques, pastizales y tierra de cultivos tradicionales en Latinoam?rica, Asia y ?frica. Una deforestaci?n que aumentar? las emisiones de gases de invernadero por el drenaje de suelos y la agricultura intensiva, y justamente acelerar? el calentamiento global, adem?s de encarecer hasta niveles imposibles de alcanzar para los pobres los precios del pan, harina, hortalizas y otros alimentos.

Por otro lado, en el colmo del cinismo, el imperialismo pretende que organismos multinacionales manejados por ellos controlen ?reas del planeta como la Amazonia, arrebatando la soberan?a de pa?ses pobres para, supuestamente, ?defender la ecolog?a?.

El destructor es el capitalismo

Lo que est? devastando al planeta y a los seres humanos es el capitalismo, con sus multinacionales y gobiernos imperialistas al frente. Es la l?gica perversa de un sistema para el cual s?lo importan las ganancias para una minor?a de super millonarios. El ejemplo muy cercano lo tenemos con la empresa finlandesa Botnia, la cual soborn? al gobierno uruguayo del Frente Amplio para que le permitieran montar su gigantesca papelera, al precio de contaminar el r?o Uruguay y otros da?os ecol?gicos. Si Botnia tiene ganancias para ellos ?no interesa? que produzca en el futuro miles de personas con problemas respiratorios o c?ncer de piel.

La contaminaci?n se puede frenar y revertir. El protocolo de Kioto, que prev? una reducci?n de emisiones de gas CO2 es s?lo un peque?o paliativo. Para revertir el profundo deterioro ambiental hace falta un cambio revolucionario en la forma de producir, transportar, consumir y repartir. Una revoluci?n socialista a escala internacional, que expropie a las multinacionales, derrote al imperialismo e imponga una planificaci?n democr?tica de la econom?a al servicio de las amplias mayor?as trabajadoras, contemplando el cuidado del conjunto de los seres humanos y de la Tierra como lo que es, el lugar en que vivimos todos.


Rebeli?n
Publicado por ubara @ 12:00  | Exterior
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