Parece que fue ayer, pero ha transcurrido toda una legislatura desde que los presuntos salvadores de El Cotillo están gobernando en el municipio de La Oliva, las esperanzas eran muchas, pero en la actualidad, la desilusión es total.
Desde nuestra página nos hemos hecho eco de algunas irregularidades, tanto en el vertido de aguas fecales como en temas urbanísticos pero, además ha trascendido a los medios de comunicación la incertidumbre que se respira a diario en ese encantador pueblo marinero (cada vez menos), mientras que por parte de los que tienen la responsabilidad política de velar por los intereses de los ciudadanos, hacen caso omiso.
Uno de los últimos acontecimientos es el que nos han hecho llegar desde Los Verdes, comunicándonos la demolición de una molina existente a la entrada del pueblo para construir en su lugar una serie de chalets adosados. La empresa que lleva a cabo dicha construcción es Marolbe Fuerteventura S.L., con sede social en la calle León y Castillo, 166, local 2. Da la casualidad de que nuestra isla no se caracteriza precisamente por la abundancia de monumentos ni de una arquitectura abundante por la probreza existente en épocas pasadas, pero lo que resulta inconcebible es que un grupo político autodenominado nacionalista canario como C.C., permita la destrucción de nuestro escaso patrimonio arquitectónico y no aplique la Ley para haberlo catalogado como protegido y así evitar el que unos desaprensivos, sin ningunos escrúpulos acaben de un plumazo con años de historia de un pueblo sufridor como es el de los marineros. Esperemos que estas agresiones no les salgan gratis.
Dicen que un pueblo sin historia no es un pueblo. No permitamos imposiciones urbanísticas y no cedamos ante la uniformidad arquitectónica de las constructoras. La diversidad enriquece.