S?bado, 15 de diciembre de 2007
To?o Linares

Una de las grandes victorias sociales del siglo pasado fue conseguir que todos los ciudadanos tuviesen derecho a la atenci?n sanitaria, recogido en negro sobre blanco, sin que la aplicaci?n de este derecho haya repercutido debidamente.

Hay quien es capaz de afirmar que hemos avanzado mucho en los servicios de atenci?n al paciente, al no ver por nuestras carreteras ning?n coche con el pa?uelo por fuera, dirigi?ndose a un centro hospitalario transportando a una familiar o un amigo. Argumento que no despeja la incompetencia de quienes hayan tenido la responsabilidad de gestionar este servicio, pues nunca podremos afirmar que con la aportaci?n del transporte sanitario, muy deficitario para atender dignamente a la poblaci?n, ya se ha cumplido con el objetivo.

La sanidad p?blica es un saco sin fondo, donde todo lo que se aporte a ella, siempre parece poco, igual pasa con la educaci?n, servicios sociales, cultura y otros. Pero de ah? a darse por satisfecho con medidas descafeinadas y sentirse con el deber cumplido, intentar justificarse por la falta de dotaci?n presupuestaria o, echarle la culpa a los turistas y emigrantes, es de ineptos y pretender catalogar a la poblaci?n de de tonta, porque la p?sima situaci?n de la sanidad p?blica se remonta a tiempos en que el fen?meno migratorio era desconocido y, que el sistema sanitario permitiese a los turistas hacer uso de ella.

Desde que el gobierno central transfiriese las competencias sanitarias a la comunidad aut?noma, se comenz? a realizar lo que se denomina el concierto con la sanidad privada. Circunstancia que ha venido a hipotecar y descapitalizar los servicios sanitarios canarios, desviando fondos destinados a la sanidad p?blica a dichos conciertos, e incluso a otros fines, como en el a?o 2003, cuando se quitan cuatro millones a sanidad y educaci?n para que la televisi?n canaria, pudiese emitir partidos de f?tbol en abierto. Como se dec?a en la Roma imperial: al pueblo pan y circo.

La sanidad privada, como cualquier empresa, tiene la finalidad de obtener un resultado econ?mico y, cuanto mayor sea ?ste, mejor para los inversores, que llegan a diversificar sus inversiones en otros sectores y lugares, como centros hoteleros en el Caribe. En cambio la sanidad p?blica persigue, exclusivamente, el beneficio social, por ello deber?a ser el sector p?blico prioritario antes otras alternativas.

La administraci?n canaria lleva mucho tiempo con la cantinela de falta de financiaci?n para atender los costes sanitarios a los que deber?a estar obligada, y por el contrario observamos como se incrementan las aportaciones a la sanidad privada, disminuyendo las dotaciones a la p?blica, como ha sido el caso de paralizar la construcci?n de los ?chiringuitos? del Norte y del Sur, argumentando que se van a incorporar nuevos servicios, contradici?ndose con lo declarado cuando se procedi? a su aprobaci?n, sustituyendo la solicitud de aut?nticos centros hospitalarios, jurando y perjurando que con los sociosanitarios estar?a cubierta la demanda de la poblaci?n ?Qu? ha cambiado para que ahora se incrementen los servicios?, Que por cierto no se explican cuales son.

Se oye hablar de plan de choque para frenar la lista de espera desde tiempos inmemorables y, ahora ponen uno en pr?ctica, consistente en destinar siete millones de euros m?s a la sanidad privada. Dinero que tendr? que desviarse de otras partidas, que no ser?a nada sorpresivo que fuese del sector p?blico, de educaci?n, de cultura o, de los servicios sociales. Porque no se observa que se paren obras fara?nicas y superfluas, sino los centros sociosanitarios del norte y del sur. No puede ser explicable ni entendible que cuando se transita por la isla se ven obras con gr?as, camiones y obreros, pero ninguna sea destinada a la edificaci?n de hospitales ni centros de salud de la red sanitaria p?blica.

El gran problema de la sanidad p?blica no es econ?mico, sin de gesti?n. La sanidad p?blica debe tener una dotaci?n econ?mica y, lograr que se incremente es un objetivo de un buen gestor p?blico, consiguiendo un mayor beneficio social para la ciudadan?a, siendo incoherente el ir a pedirle a pap? que nos suba la paga semanal, cuando la que nos da, se la regalamos a los amigos y no la administramos priorizando nuestras necesidades.

To?o Linares
Presidente de Tagoror Achinech

Publicado por ubara @ 11:24
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios