miércoles, 16 de enero de 2008
José Ramón Morales Caballero, miembro de la asociación ecologista Ben Magec en la isla de Fuerteventura, señala la desmedida actividad constructiva y turística en la isla como uno de los principales problemas de la misma, junto como el agravamiento del estado de servicios públicos básicos, como la educación y la sanidad.

Fuerteventura no es más que “la punta de lanza”, dice Morales, del posicionamiento por el que ha optado la clase política canaria. Señala la responsabilidad tanto del Gobierno autonómico como de los locales, pues se han entregado a estos intereses especulativos y de obtención de beneficios de la manera más rápida, “depredando el territorio” y provocando problemas a nivel poblacional.

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Lamenta que estos posicionamientos deriven en la pérdida de uno de los principales valores de la isla, sus paisajes, de los que dice Morales que “tienen que ver con la gavia y una casita allá lejos con una palmera...”, con el acervo agrícola de la isla y que han constituido su expresión urbana. Observa cómo estos paisajes se pierden al producirse la unión de los pueblos donde antes había pequeños caseríos separados entre ellos, estampas características y reconocibles del paisaje majorero. Responsabiliza de esta proliferación de lo que llaman “setas”, construcciones que imitan la casa tradicional majorera, a la clase política, “que se ha saltado a la torera las medidas y condiciones que requiere la extensión de licencias”. Afirma que la construcción sin licencias o con licencias mal concedidas se ha convertido en algo habitual. Cuenta, además, que se ha pasado de la explotación del litoral a la explotación del interior, algo que “nadie hace 10 años podía imaginar”. Dice el miembro de Ben Magec que los propios turistas se quejan de que las cosas no se están haciendo bien. No existe una oferta cultural interesante, aún cuando posee un alto interés paleontólogico. “Desde Morro Jable hasta Gran Tarajal, todo son hoteles”, afirma Morales, “no han dejado un barranco sano”. Al respecto, cita el caso de El Cotillo, donde la organización ecologista de la que forma parte logró para la construcción de 6.000 camas turísticas divididad en seis hoteles, en una zona donde habitan especies que se deberían proteger, como la hubara o el guirre.

Asimismo, critica el desatendimiento que sufren servicios básicos como la educación, la sanidad o el transporte público. Y es que la previsión de estos servicios no se corresponde con el aumento de la población. El miembro de Ben Magec califica la situación escolar como “gravísima”, citando como ejemplo el de unos niños de educación infantil en Gran Tarajal que están recibiendo sus clases bajo techos de amianto.

Además, comenta que los pequeños negocios generados en torno a la actividad turística se encuentran “desamparados y enfermos” a causa del “todo incluido”, que provoca que sean muy pocos los turistas que abandonen los hoteles para, por ejemplo, cenar fuera.

Entiende José Ramón Morales Caballero que es la falta de voluntad política la principal responsable de que la que tal vez sea la mejor isla para el desarrollo de energías limpias como la eólica o la solar, no disfrute aún de las mismas. “Menos hoteles y corrupción y más sanidad y educación”, concluye el miembro de Ben Magec.


Radio San Borondón
Publicado por ubara @ 11:42  | Islas
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