Martes, 12 de febrero de 2008
PASCUAL SERRANO

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Hace unos d?as el Gran Wyoming comentaba en las p?ginas de este peri?dico su presencia en un debate de periodistas en el que se planteaba d?nde estaba la verdad y lo dif?cil que es entender la realidad porque cada medio dice una cosa diferente. Algunos dec?an que la verdad es un concepto dogm?tico, que todo es muy subjetivo, mientras Wyoming zanj? muy oportunamente la discusi?n diciendo: ?Bastar?a con no mentir?. El debate en torno al 11-M y la acusaci?n de 400 asesinatos a los m?dicos del hospital de Legan?s han sido dos ejemplos de mentiras espectaculares en las que adem?s de la participaci?n de sectores pol?ticos, los medios han tenido un papel y una complicidad fundamental. Recuerdo c?mo durante la huelga de hambre del etarra De Juana Chaos, un peri?dico informaba de su d?bil estado de salud y otro afirmaba que estaba comiendo jam?n y acost?ndose con su novia en la cama del hospital. Muchos ciudadanos nos quedamos sin saber qui?n de los dos ment?a y, por tanto, sin poder valorar si las medidas adoptadas por el Gobierno argumentadas para preservar su vida eran oportunas o no, algo intolerable en una sociedad democr?tica que debe garantizar el derecho ciudadano a la informaci?n.

Cuando se celebraron hace unas semanas las elecciones en Cuba, la gran mayor?a de los medios replicaban una informaci?n de la agencia Efe (20-1-2008) que aseguraba que s?lo se pod?a presentar el Partido Comunista, al que pertenec?an la mayor?a de los candidatos, lo cual era falso, porque ese partido ni se presentaba a las elecciones ni postulaba ninguna lista; adem?s, m?s de la mitad de los candidatos no eran miembros de ese partido. Tambi?n hace unos meses, el semanario Intervi? difund?a en portada un reportaje en el que afirmaba que Marcos Ch?vez, hermano del presidente de Venezuela, era el comisario general de la lucha contra la droga y la criminalidad en ese pa?s y que una conversaci?n grabada por la polic?a espa?ola mostraba la felicidad de los narcos desde que este hermano del presidente dirige esa polic?a (19-11-2007). Ni el tal Marcos Ch?vez es el jefe antinarc?ticos de Venezuela ?es el responsable de la polic?a cient?fica?, ni es hermano ni tiene ninguna relaci?n de consanguineidad con Hugo Ch?vez. Del mismo modo, el diario El Pa?s presenta como manifestaci?n contra Evo Morales una concentraci?n de sus partidarios (28-11-2007). Las mentiras en nuestros medios de comunicaci?n son constantes y, lo que es peor, impunes.

En las dictaduras el m?todo para impedir que los ciudadanos est?n informados es la censura, se impide la difusi?n de noticias que al poder no le gustan. Ahora las verdades pueden ser enterradas a base mentiras, de forma que el resultado es el mismo: ocultar la verdad, censura por tanto. Eso sucede todos los d?as en nuestros medios con absoluta impunidad. Se necesitan procesos judiciales largos y muchas veces poco conocidos para que los medios, a lo m?s, deban rectificar, que es como condenar al ladr?n de bancos a que devuelva el dinero sin otra pena que cumplir. Por otro lado, intentar rebatir esas mentiras no siempre es eficaz, porque los ciudadanos simplemente se ver?n frente a dos afirmaciones opuestas, una de las cuales seguro es falsa, sin poder diferenciar la verdad de la mentira. De forma que, en los ejemplos anteriores, usted no sabr? si quien ment?a era la agencia Efe, Intervi? y El Pa?s o soy yo.

Como todos sabemos, la mejor forma de que no se puedan reconocer unas palabras que hemos escrito en un papel no es tacharlas, sino sobrescribir otras encima. Y eso es lo que sucede hoy con la informaci?n, con una eficacia superior a la censura (tachar las palabras). Igualmente, los servicios de espionaje saben que la mejor estrategia para neutralizar al esp?a infiltrado no es detenerlo, sino intoxicarlo con informaci?n falsa para que la traslade al enemigo como verdadera.

Todo esto es lo que estamos viviendo cada d?a en nuestro pa?s. O somos constantemente enga?ados con la mentira o la incertidumbre informativa es absoluta; ya no sabemos d?nde se encuentra la verdad. No solamente la libertad de expresi?n se ha convertido en privilegio de unos pocos que pueden tener acceso a los grandes medios de comunicaci?n, con lo cual es una libertad de disfrute muy desigual, sino que, adem?s, el derecho a la informaci?n que debemos tener garantizado los ciudadanos en democracia no se est? cumpliendo.

La soluci?n no puede ser otra que la puesta en funcionamiento de ?rganos y legislaciones que garanticen el rigor en la informaci?n y sancionen las mentiras y falsedades. De ah? que pa?ses como Venezuela hayan aprobado la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisi?n, que no es otra cosa que el intento de garantizar la veracidad y la pluralidad informativa, y el control y participaci?n ciudadana ?que no gubernamental? en los contenidos. En Espa?a, los dos grandes partidos pol?ticos, en connivencia con los grandes grupos de comunicaci?n, han logrado que se termine la legislatura sin que se apruebe el Estatuto del Periodista, que pretend?a esa veracidad y objetividad en la informaci?n, tras marearlo durante dos a?os. Aclaremos que no nos estamos refiriendo a limitar el derecho de opinar o tomar partido, algo l?cito, sino a proteger a los ciudadanos del enga?o. Aquella posici?n de que la mejor ley de prensa es la que no existe era razonable en la dictadura, cuando se sab?a que quien la har?a ser?a el ministro franquista Manuel Fraga, pero en democracia, la ausencia de legislaci?n se convierte en licencia para falsear y mentir para quienes tienen el privilegio de ser due?os de las v?as de informaci?n, las grandes empresas de comunicaci?n, que podr?n seguir al margen del imperio de la ley. Y mientras tanto, los ciudadanos seguiremos sufriendo la nueva forma de censura, la verdad enterrada entre mentiras.

Pascual Serrano es periodista. Su ?ltimo libro es ?Perlas 2. Patra?as, disparates y trapacer?as en los medios de comunicaci?n?

Ilustraci?n de Javier Olivares
Publicado por ubara @ 9:23  | opini?n
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