Domingo, 02 de marzo de 2008


                                                                                      SAMIR DELGADO*
       Hace tiempo que no envío escritos a mi bandeja de contactos, hastiado de la frívola incomunicación de las redes y, para colmo de males, yermo de inspiración por el cuelgue sentimental de mis musas atribuladas, ya que el atronador gamberrismo de las obras nocturnas del Aeropuerto, que empichan las cosechas y sepultan la memoria de los pueblos, llegan como una maldición corrosiva hasta la ventana de mi ático lagunero.

Así con todo, esta noche de resaca parece que es el mejor momento para romper mi silencio estratégico en esta batalla campal que es la vida del joven autor canario en paro, y afrontar un nuevo folio en blanco con motivo de la renombrada fecha del pasado 21 de Febrero, Día de las letras canarias, que pasará a la historia por razones astronómicas, literarias y políticas, siguiendo un orden de pulcra exactitud alfabética.

Amaneció lluvioso en muchas islas, tras una jornada de frustración para los entusiastas de los bailes de salón celestes, que no pudieron presenciar con todo detalle el eclipse total de luna- dadas las inclemencias del tiempo atmosférico- y eso que muchos de los cerebritos que habitan en Izaña- al igual que los sabios lapudanos visitados por Gulliver en su isla volante-, están mirando fijamente con tortícolis crónica al cielo estrellado, que en las últimas horas ha sido el morboso protagonista mundial, tras los sucesos cuasi bélicos de un misil yankie lanzado contra un satélite espía fuera de control- según la versión holliwoodiana-.

Pero bueno, la renovada celebración institucional del "Día de las Letras Canarias" pudo llevarse a cabo con la nueva ofrenda floral en Los Realejos, coincidiendo con la efeméride histórica de la muerte de José Viera y Clavijo- pensador canario universal-, y ya se ha anunciado en rueda de prensa la agenda cultural que homenajeará a la figura del gran novelista Benito Pérez Galdós, según los responsables de cultura en el Gobierno canario, de seguro también resacados por la hecatombe comecocos de la campaña electoral, el otro acontecimiento político sufragado con dinero público, dando comienzo en la noche de nuestro afamado 21 de Febrero, con cuadrillas de pibes contratados para empapelar la calle con rostros mesiánicos de ZP, Rajoy y... Ana Oramas.

Hay motivos, pues, para estar de enhorabuena en el ámbito de las artes y las letras, más que sea, ya que esta iniciativa nacida con el nuevo siglo, parece ganar la partida al descrédito de otras que no pasaron de la reválida de una o dos ediciones seguidas, siendo además la instauración oficial de esta cita para el futuro de nuestra literatura un "baño de autoestima", según nos indicaba el año pasado el último agraciado Premio Canarias de Literatura, Juan Manuel García Ramos.

Hace 365 días, precisamente, tuvo lugar junto a la distinguida historiadora María Rosa Alonso, la colocación de una placa conmemorativa de Antonio de Viana, cabe decir que ya deteriorada por la intemperie lagunera y haber sido pasto entretenido de los graffitis, que han dispuesto graciosamente en el rostro del poeta épico una peluca fosforescente y un bigote shakesperiano, sin haberse inmutado aún la Concejalía de turno encargada de patrimonio, de parques y jardines, o de literatura puestos al caso.

La iniciativa del Día de las letras canarias parece ganar adeptos en algunos ayuntamientos y los entornos más letrados del panorama cultural, aunque es verdad que apenas se sabe de ella en la universidad, y algunos años coincidirá por las razones aleatorias del calendario con los exámenes o algún mogollón carnavalero, cosa extraña pero no inaudita, ya que la imaginación de los funcionarios de la cultura hizo poner el año pasado a la literatura canaria en globos aerostáticos.

No sabemos si en próximas ediciones se volcarán los fotogénicos mecenas de nuestras letras en algún apellido represaliado de los surrealistas de Gaceta de Arte o convendrán en homenajear a los románticos laguneros- so pena de que la casona de Nicolás Estévanez caiga derruida en pleno fasto cabildicio-, aunque también puede que pasen directamente a los fetasianos por los agraviantes motivos de salud de don Isaac de Vega y Rafael Arozarena, o ya sin más se decidan a encumbrar la figura estelar de Alberto Vázquez Figueroa, por suerte más involucrado en volcar su prolija ficción para proyectos de energías renovables.

Y es que, el día de las letras canarias, se hace sin letras canarias, parecen más interesadas las cabezas pensantes del gobierno canario- si es que las hay en sentido contrario a como piensan las calculadoras-, en la exaltación de la necrofilia con el rescate en paracaídas de los Viana y Cairasco, de los Viera y Galdós, por lo demás excluidos de las clases de jóvenes canarios que con mucha suerte podrían asistir a las escuetas asignaturas optativas de Eugenio Padorno o Pablo Quintana si llegan a la universidad-, y es que el resto del año reina en las islas la incultura de la endofobia, el fomento de la creatividad es nulo y el apoyo necesario al tejido literario de las islas es casi misericordioso, tan necesitado como está de una mayor unidad- desde aquí mis ánimos a la ACAE (Asociación Canaria de escritores y escritoras) para crear espacios de encuentro y no marchitarse en internet-, así como el flaco impulso de muchas editoriales canarias que están desarrollando una labor descomunal, intentando llevar libros canarios de autores contemporáneos a todas las islas y más allá, con los gastos nada rentables de desplazamiento y dificultades añadidas de unas librerías saturadas y sin hueco para el brinco de los más jóvenes, de los más modestos y sobre todo de los no subvencionados.



Por tanto, a la espera de las nuevas iniciativas, teniendo en cuenta que los responsables en los espacios editoriales y los doctos estudiosos no se ponen de acuerdo en si existe la literatura canaria o si se debe hablar de literatura hecha en Canarias- como ocurre habitualmente en las islas con todo lo que tenga que ver sobre la castigada identidad-, podríamos volcarnos en lo que toca a estas horas, la noticia literaria más apoteósica de los hipermercados, que no es otra que el desvelo de la portada del último libro sobre Harry Potter, el aprendiz de mago que ha supuesto para la autora, J.K Rowling, la suma de muchos millones de euros en concepto de derechos de autoría, colocando en los pegajosos escaparates- incluido el del Centro de la Cultura Popular Canaria- la majadera alquimia de otro mundo diseñado con magia potagia para adolescentes necesitados de dobles dosis de efectos especiales para una imaginación amputada.

Ha sido una casualidad comercial, para este lluvioso Día de las letras canarias, que hallan venido juntos de la mano Don Benito Pérez Galdós y Harry Potter, dos grandes referencias literarias de todos los tiempos, y eso que para una gran mayoría, Galdós apareció y desapareció con los billetes en pesetas, así como aparece y desaparece con trucos de magia millonaria el guiri niñato de Harry Potter.

                                                                                          S.D.

Aguere, 21 de Febrero de 2008


Publicado por ubara @ 11:31  | opini?n
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