Lunes, 12 de mayo de 2008

Lo ocurrido en La Laguna el pasado sábado 10 bien puedo haber sido una escenificación de la represión franquista para grabar para algún documental o película, pero lo triste es que fue real y en pleno siglo XXI. Los profesores preparan una asamblea permanente para exponer, debatir y analizar la situación a la que nos están condenando las políticas neoliberales, cuando sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo, el personal de seguridad del centro académico, donde se realizada esta asamblea, optan por cerrar las puertas y poner cadenas y candados en las mismas, increíble pero cierto.

 

La imagen de los profesores encerrados tras las verjas del centro, mostrándose a los asistentes en el exterior con pancartas reivindicativas, hacía volver la imagen histórica de los presos políticos encarcelados, por tener la osadía de discrepar, siendo visitados por sus amigos y familiares, una imagen que vergonzosa, humillante, denigrante, bochornosa, degradante y, cuantos calificativos más se le quieren dar, de un presunto sistema democrático que permite la vulneración de los derechos fundamentales del ser humano, condenándolos a soportar experiencias que, algunos sólo hemos visto en reportajes históricos, leídos, o escuchados de nuestros mayores, trasladando a los asistentes una sensación de incredulidad por las formas de actuar de algunos que son capaces de llamarse demócratas y actuar, con impunidad total, de una forma fascista y dictatorial que entendíamos sólo era cosas de otros tiempos, felizmente superados.

 

Ni en los tiempos de las más duras represiones tenía fácil las fuerzas de opresión social el intervenir en los centros académicos y  universitarios llevar actuaciones, hoy en pleno siglo XXI y, donde se dice que estamos en un estado de derecho, una empresa privada de seguridad cierra las puertas con cadenas y candados, dejando en el interior del centro de magisterio de La Laguna, a los profesores que reclaman su derecho de homologación con el resto de funcionarios. Profesores que sólo hacen uso de su derecho a discrepar y exigir las mejoras salariales que les corresponden, profesores que han visto como haciendo uso de los mecanismos del poder, los han humillado, despreciado y, expuestos ante la sociedad, como los culpables de una educación caótica que soporta esta tierra única, que sólo es debido a la pésima gestión institucional, allanando el camino a la privatización de este servicio público.

 

Fue una vez más la ciudadanía, quien con sus movilizaciones y protestas, consiguió que los candados y las cadenas cayeran, las puertas se abrieran, para dar paso a que todos los asistentes entrásemos en el centro para escuchar los motivos, sensaciones y opiniones de los maestros, manifestando que no pararan hasta conseguir sus objetivos que por derecho les corresponde, argumentando y haciendo constar que el trasfondo de no solucionar este conflicto es la privatización de la educación. Una circunstancia que debe hacernos a todos reaccionar y posicionarnos ante esta aberración, y es que la educación es un derecho y no un privilegio.

 

Toño Linares

 Presidente de Tagoror Achinech


Publicado por ubara @ 21:54  | opini?n
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