Domingo, 25 de mayo de 2008
El pasado 19 de mayo el representante de la ONU, Kofi Annan, transfería el poder y el gobierno al Parlamento de Timor Oriental, una porción de la isla del mismo nombre constituida en república independiente con el apoyo del 78% de las 740.000 personas censadas en el pueblo timorense. La ocupación indonesia ha durado veinticuatro años y ha dejado un saldo de 200.000 muertos, 250.000 desplazados y una destrucción del 70% de los edificios en la que fuera "provincia" número 27 bajo la dictadura de Suharto. Este nuevo proceso de descolonización e independencia auspiciado por Naciones Unidas es un mazazo para quienes en Canarias no cejan en el manido discurso de que la "interdependencia" global conlleva la supuesta caducidad histórica de las soberanías nacionales, la "imposibilidad" de la independencia porque es una "reivindicación anticuada", y propugnan sucedáneos varios de autonomismo asimétrico como la federación, la "cosoberanía", la "confederación", el "estado libre asociado", fórmulas que en el mundo de hoy no han sido escogidas por ninguna nación sin estado que haya tenido la oportunidad de ser independiente. En cambio, cada año aumenta el número de nuevos estados independientes en Naciones Unidas, pero esto no parece mover a la reflexión sobre el estatus deseable para Canarias a quienes rehuyen la cuestión de la descolonización con circunloquios teóricos sin andamiaje en la práctica internacional actual. Que Timor Oriental, con menos de la mitad de población que Canarias, considerada una de las naciones más pobres del mundo y bajo una represión brutal haya accedido a la independencia no da que pensar a nuestros ciudadanos del mundo. En el Archipiélago, esa postura también conduce directamente al debilitamiento de los argumentos a favor de la independencia del Sahara Occidental y a una crisis del apoyo político al Frente Polisario, ya que contribuye ideológicamente a la sensación derrotista de que la única salida para el pueblo saharaui es aceptar la "amplia Autonomía" ofrecida por el Reino de Marruecos. Sencillamente porque eso es lo que predican todos los días como única salida para Canarias los principales interlocutores del Frente Polisario en las instituciones del Archipiélago, en Coalición Canaria y en distintos colectivos de la sociedad civil, como Intersindical Canaria, a través de la Asociación Canaria de Amistad con el Pueblo Saharaui. No hay más que mirar cómo se está planteando con toda legitimidad la autodeterminación de las Islas Feroe de Dinamarca dentro de la Unión Europea, sin pasado colonial y sin autosuficiencia económica, para darse cuenta de la injusticia de tales planteamientos tanto en Canarias como en el Sahara Occidental. Aquí vamos a referirnos a cómo el Gobierno de la RASD participa de este estado de opinión precisamente ahora que Marruecos pretende forzar una salida autonomista con apoyo de EEUU, Gran Bretaña y Francia.
Normalmente, la causa timorense de Xanana Gusmao ha sido relacionada con la descolonización del Sahara Occidental, ya que ambos procesos son fruto de las dos crisis coloniales de Portugal y España a mediados de los años 70 y de la frustración de la autodeterminación por la reocupación de Indonesia y Marruecos respectivamente. El Frente Polisario ha empleado constantemente esta comparación ante Naciones Unidas, autoproclamándose "última colonia de África", frase que suena muy bien en Madrid porque supone la negación indirecta del derecho de descolonización de Ceuta y Melilla y de Canarias. En 1974, el Alto Mando franquista frustró la autodeterminación del Sahara Occidental basándose en que alimentaría el independentismo en el Archipiélago, en contra de la opinión de Franco, que era partidario de la autodeterminación en ese momento. Es comprensible que el Frente Polisario haya rehuido un apoyo explícito a la descolonización de Canarias, ya que España es un estado que sigue ejerciendo, como antigua potencia administradora del Sahara Occidental, el patrocinio de la causa saharaui en Naciones Unidas, a pesar de las contradicciones en que ha incurrido en los últimos veintisiete años la política exterior española en las relaciones privilegiadas con Marruecos. Sin embargo, una cosa es eludir un apoyo explícito y otra muy distinta prestarse a la política española de silenciamiento y negación de la situación colonial de Canarias.
Canarias ha estado ligada a Timor dentro del mismo grupo de colonias ibéricas desde el comienzo del imperialismo hispano- portugués, que se repartió las rutas oceánicas al suscribir el Tratado de AlcaÇovas-Toledo en 1479 con el trasfondo del tráfico colonial. El Reino de Portugal descubrió y ocupó Timor a partir de 1520, casi veinticinco años después de que se declarase formalmente finalizada la conquista de Canarias por las Españas. Canarias, Cabo Verde y Timor son enclaves coloniales insulares de ambas potencias que se mantuvieron hasta la segunda mitad del siglo XX. Estas colonias aparecen junto al Sahara Occidental al debatirse la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de Naciones Unidas, de Declaración sobre Garantía de Independencia a Países y Pueblos Colonizados, en noviembre y diciembre de 1960. España se negó, junto a Portugal, a la anotación voluntaria de los territorios no autónomos que se encontraban bajo su administración, para informar de su descolonización en cumplimiento del Capítulo XI de la Carta de Naciones Unidas, ante la solicitud de que se incluyera en la lista, entre otros territorios, a Canarias, Cabo Verde o Timor. La crisis de las dictaduras salazarista y franquista en 1974 provocó distintos derroteros históricos para estas colonias. Con desigual fortuna, Cabo Verde obtuvo la independencia en julio de 1975, en noviembre se firmaban los Acuerdos Tripartitos en Madrid que entregaban el Sahara a Marruecos y Mauritania, Timor fue ocupado en diciembre de ese mismo año por Indonesia tras la salida de Portugal, y Canarias perdió el pulso con España en 1978, ya que el proyecto del MPAIAC no logró respaldo y su organización fue aplastada.
Por eso resulta desafortunada la postura del Frente Polisario al celebrar la independencia de Timor desde una pretendida patente exclusiva de la descolonización y la independencia que excluye a Canarias de los territorios no autónomos que quedan en África. La historia del colonialismo hispano- portugués vincula la descolonización de Canarias con la de Timor desde hace siglos, igual que con Cabo Verde hasta 1975, y de ello hay constancia en las actas de Naciones Unidas. Tras la independencia de Timor Oriental, ante la afirmación de que el Sahara Occidental es la "última colonia de África", también se podría decir que Canarias es la última colonia insular que queda del viejo reparto de las rutas oceánicas que hizo el imperialismo hispano-portugués en el siglo XV. Y si el Sahara Occidental tiene ahora más posibilidades que Canarias de obtener la independencia, la situación podría cambiar radicalmente en los próximos meses, dadas las circunstancias actuales de paralización de la Minurso y la propia situación del pueblo saharaui, insostenible a medio plazo. Si finalmente EEUU y Francia lograran imponer sus tesis y se cancelara la Minurso para iniciar negociaciones en torno a la propuesta de Autonomía formulada por Marruecos, automáticamente la situación del Sáhara Occidental quedaría rezagada respecto a Canarias en la lucha por la independencia. Con posibilidades políticas pero sin potencialidades económicas y sociales, se puede frustrar la independencia; contando con tales potencialidades, como posee el Archipiélago, es lícito esperar que se puedan crear posibilidades en el futuro. ¿Qué ocurriría si en Canarias existiera un potente movimiento de liberación nacional que se presentara al mundo como la última colonia de África? ¿No sería interpretado como un apoyo tácito a la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental?
Cuando la Asociación Canaria de Amistad con el Pueblo Saharaui se propone convocar en el Archipiélago un referéndum que muestre "el apoyo del pueblo español" a la independencia del Sahara Occidental, como ya se hizo en Andalucía, fácilmente se puede inducir que se está sancionando a la vez con esta consulta la españolidad de Canarias. Es hora de que la solidaridad con el pueblo saharaui deje de ser la coartada política de quienes consideran inconveniente o incompatible hablar de la descolonización de Canarias, por prevenir que España se moleste con el Frente Polisario. Así es como el apoyo a la causa saharaui se ha desmovilizado y desmotivado en el Archipiélago en los últimos años, en lugar de crecer, como hubiera sido deseable. Carmelo Ramírez y otras personas, la mayoría ligadas a Coalición Canaria y específicamente a ICAN, han institucionalizado el apoyo a la causa saharaui haciendo apreciables servicios a la RASD en Canarias y en España, pero a cambio han apartado ese movimiento isleño de solidaridad de su fuente original, que no era otra que la lucha por la independencia de Canarias. Dirigentes de ICAN se han ufanado públicamente de haber impedido el desarrollo de un movimiento de liberación nacional en Canarias, el mismo movimiento del que se nutría originalmente la simpatía hacia el Frente Polisario en el Archipiélago. El resultado está a la vista: el activismo a favor de la causa saharaui en el seno del pueblo canario se ha reducido considerablemente, porque es difícil oponerse a un Estatuto de Autonomía para el Sahara Occidental en el Reino de Marruecos cogidos de la mano con quienes celebran por todo lo alto los 20 años de Estatuto de Autonomía de Canarias en el Reino de España. Sencillamente, esta postura política no puede tener credibilidad en la sociedad canaria. Así las cosas, ¿con qué mensaje se buscará aquí el apoyo social si España cede finalmente a las pretensiones de que se admita la propuesta autonomista de Marruecos? ¿Es que si Marruecos se democratizara como hizo España en 1978 sería menos inaceptable la Autonomía para el Sahara Occidental?
Es necesario que se entienda que al contribuir a debilitar la idea de la liberación nacional en Canarias, bajo el supuesto de ganar así la benevolencia de España, se ha debilitado también la propia causa del pueblo saharaui en el Archipiélago, porque ésta siempre estuvo ligada aquí a nuestra propia causa nacional. No es extraño que haya personas que se sientan defraudadas, aunque han simpatizado siempre con el pueblo saharaui contra el expansionismo criminal de Marruecos. Es posible que la solidaridad y apoyo de las y los canarios no sirva para mucho en la actual encrucijada del pueblo saharaui, excepto para aliviar levemente el sufrimiento y dar ánimos. Pero es una solidaridad más sólida que la postura variable del Gobierno español respecto a Marruecos, cuyo "lobby" empresarial no ha hecho sino crecer y reforzar lazos de dependencia económica en España. Más allá de una oposición testimonial, no vemos que España, cada vez más cercana a EEUU y Francia, haya hecho la presión esperada para evitar el bloqueo censal de la Minurso. Cabe esperar que el actual conflicto fronterizo por la explotación petrolífera en aguas canario-saharauis acabará en nuevos compromisos mutuos, compartidos con los aliados marroquíes, que podrían incluir la reserva de la soberanía de Marruecos en el Sahara Occidental. El Frente Polisario legitima en Canarias unas instituciones autonómicas que no tienen ninguna competencia real en la política exterior española más allá de la ayuda humanitaria. Si no podemos hacer más por la supervivencia y consolidación de la RASD es debido a que, como colonia española, se nos priva de los instrumentos de poder y de relaciones internacionales para actuar de manera eficaz a favor de las reivindicaciones del Sahara Occidental ante España y ante las Naciones Unidas. Por lo tanto, el Frente Polisario no debe creer que insistiendo en negar el estatus colonial de Canarias va a avanzar en el favor de España y, al mismo tiempo, podrá mantener intacta la solidaridad activa hacia su causa en el seno del pueblo canario. No parece conveniente renegar en vano de las raíces políticas de nuestra solidaridad, con declaraciones que niegan los derechos del pueblo canario a decidir un día su destino como hoy pretende hacerlo el pueblo saharaui.
En estas Islas la idea de la independencia sólo puede crecer en el futuro, y la de la Autonomía concedida por España decrecerá sin duda a medida que eso ocurra. El Frente Polisario no puede ignorar que la oferta de Marruecos se basa directamente en el modelo aplicado por España a Canarias y a Ceuta y Melilla desde 1978. Es un modelo que España, como antigua potencia administradora del Sahara Occidental, no puede rechazar de plano al estar inspirado en su propia Constitución y, llegado el caso, arrastrará a esa postura a todas las instituciones hermanadas con el pueblo saharaui y al gobierno regional de Canarias, a pesar de los esfuerzos de Carmelo Ramírez. Por eso no parece que vaya a favorecer la causa saharaui que el discurso de Mohamed Abdelaziz haga un forzado hincapié en legitimar ante España en Canarias el mismo modelo que la RASD considera inaceptable cuando se lo ofrece Marruecos. Es evidente que el Frente Polisario comprende perfectamente que asumir de Marruecos las competencias reconocidas por España en el Estatuto de Autonomía de Canarias significaría lisa y llanamente la liquidación de la RASD y la negación de los derechos nacionales del pueblo saharaui. Hasta el punto de que ha anunciado que responderá con la lucha armada si es preciso para evitar un Estatuto de Autonomía. Por ello, habrá que comprender también la postura de muchas y muchos canarios de buena voluntad que esperan del Frente Polisario una postura que, manteniendo por necesidad relaciones estrechas con las actuales administraciones españolas en Canarias, que implican obviar por ahora los derechos nacionales del pueblo canario, sí evite al menos respaldar con su discurso al colonialismo español en el Archipiélago.
Octavio Hernández. LIBERACIÓN Archipiélago Canario. 11 Junio 2002
*Artículo al respecto:
*Imagenes del apoyo canario al Sahara Occidental:


Publicado por ubara @ 12:03  | Canarias
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