Jueves, 12 de junio de 2008

Alternativa Sí se puede por Tenerife considera que la  directiva europea sobre jornada laboral es un atentado contra los derechos de los trabajadores y de la ciudadanía.

Ante la aprobación por parte del Consejo Europeo de Ministros de Trabajo, con la abstención de cinco países (Bélgica, Chipre, Grecia, España y Hungría), de una nueva Directiva  por la que se amplía el límite de la jornada laboral hasta las 65 horas semanales, desde la organización política Alternativa Sí se puede por Tenerife, queremos manifestar lo siguiente:

Esta decisión  es un gravísimo atentado contra los derechos de los trabajadores y de la ciudadanía en general y un enorme retroceso en las conquistas alcanzadas por el movimiento obrero tras casi dos siglos de luchas en pro de mejores condiciones de trabajo y de una sociedad más justa. Sorprende, por esta razón, el silencio de los sindicatos, y de la izquierda en general, ante una iniciativa que se viene fraguando desde hace ya cinco años.

Esta Directiva supone la ruptura con el principio de las “tres ocho” –ocho horas de trabajo, ocho de vida privada y ocho de descanso- que, mal que bien, se había conseguido establecer para la mayoría de los trabajadores europeos y que podría servir de sustento a un nuevo objetivo en el que las ocho horas de trabajo disminuyeran en  favor del aumento de los restantes tiempos individuales y sociales.

En lugar de avanzar, pues, retrocedemos. Las clases trabajadoras, en la medida en que los empresarios consigan imponer esta nueva legislación del tiempo de trabajo en la negociación individual y colectiva con los trabajadores (y en estos momentos de enorme poder del capital y de debilidad del trabajo tienen todas las posibilidades de lograrlo), van a quedar fuertemente supeditadas a los intereses que el empleador tenga en cada momento; no podrán formular planes autónomos de vida, la conciliación entre tiempo de trabajo y tiempo privado será imposible (y esto afectará muy duramente una vez más a las mujeres), no dispondrán de tiempo ni de energías para la acción colectiva: se convertirán en simples instrumentos de usar y tirar una vez que estén agotados.

El dogma de la competitividad de esta fase de globalización neoliberal está causando daños individuales y sociales que costará décadas subsanar. Lo preocupante es que las organizaciones de la izquierda sigamos aceptando resignadamente estos asaltos a la dignidad y derecho a la emancipación sin enfrentarlos decidida y enérgicamente. ¿Para qué queremos ser más competitivos si serlo significa vivir peor y aceptar  enormes retrocesos sociales? Es urgente e imprescindible combatir en todos los planos la ideología neoliberal, que no sólo se ha convertido en sentido común para la mayoría de la ciudadanía, sino que ha penetrado también muy fuertemente a las propias organizaciones colectivas de los trabajadores.


Publicado por ubara @ 11:16
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