Viernes, 05 de septiembre de 2008

Al cierre de esta edición, más de tres millones de mexicanos y mexicanas habían participado en la consulta popular sobre la reforma petrolera propuesta al Congreso en abril pasado por el Gobierno del presidente Felipe Calderón, del conservador Partido de Acción Nacional (PAN).

A pesar de la gran campaña política y mediática de la derecha contra esta consulta ciudadana, en casi todos los Estados de la república se pudo expresar el rechazo a la privatización de Petróleos Mexicanos (Pemex), que “no es otra cosa que un burdo intento de justificar la entrega del patrimonio nacional petrolero a la iniciativa privada, principalmente extranjera”, en palabras del analista Gustavo Iruegas. La excusa de Calderón y su Gobierno para la propuesta de reforma es la obsolescencia de los recursos de esta empresa paraestatal, la poca modernización y la necesidad de grandes inversiones, por ejemplo, para refinar gasolina, que ahora es importada casi en su totalidad para abastecer al país. El Partido de la Revolución Institucional (PRI) se ha sumado recientemente a esta idea de reformas, que violaría la Constitución mexicana.

“Pemex es patrimonio del pueblo mexicano, no del Gobierno en turno”, alzan la voz desde todo el arco de la izquierda. Y como se ha ido viendo en los distintos foros y debates abiertos desde abril, los últimos gobiernos han sido los que han ido dejando en este estado crítico a la empresa, exprimiendo con impuestos casi el 90% de sus ganancias y obviando las malas prácticas y la corrupción, siendo significativo que Calderón fuera secretario (ministro) de Energía con Vicente Fox. Según el catedrático Jiménez Espriu, que expuso su postura en el debate nacional en el Senado, para la sociedad es obvio “que Pemex está técnicamente quebrada a propósito”. Así, gran parte de la sociedad civil y el entorno de Andrés Manuel López Obrador, ex candidato presidencial por el socialdemócrata Partido de la Revolución Democrática (PRD) y líder del Frente Amplio Progresista (FAP), además de propiciar la consulta popular, están decididos a evitar esta entrega de Pemex “por medio de la resistencia civil pacífica”. Ya lo hicieron los diputados al tomar las tribunas del Congreso en abril para evitar la aprobación de la reforma sin ningún debate.

Aunque algunas corrientes del PRD sí están dispuestas a pactar con la derecha en las instituciones, los grupos más a la izquierda han expresado que sí es necesaria una reforma petrolera y energética, pero para fortalecer a Pemex, dedicando más recursos y modernización, mejor gestión y control, no para privatizarla y que ganen siempre los mismos y pierda la sociedad. Pemex, que es la empresa más importante de México (aporta el 40% del presupuesto del Estado), es codiciada por empresas como Repsol, Exxon o Bristish Petroleum, que presionan para que se privatice. El Gobierno español de Zapatero ha expresado varias veces su apoyo a Calderón en su iniciativa privatizadora y también Estados Unidos está intentando meter baza, ya que necesita suministradores fieles de crudo, por la inestabilidad de Oriente Medio y la oposición de Venezuela.

Otros debates

Pero el debate suscitado por la reforma energética también ha sacado a colación otros temas relevantes, como pueden ser la transformación radical del sindicato de trabajadores del petróleo, que es ejemplo probado de corruptelas (su líder lleva 17 años en el cargo) ; o ha salido a relucir la exención de impuestos a grandes empresas como Cemex, Coca- Cola, Bimbo, Wal-Mart o Telmex, entre otras corporaciones que apoyaron la campaña electoral del PAN, mientras Pemex paga millones. También se ha puesto tímidamente sobre la mesa que la era del petróleo fácil y barato llegó a su fin. La revista Proceso, en un artículo titulado Contra el petróleo, exponía esa postura que cada vez va teniendo más eco en la sociedad : “Habría que preguntarse si es buena una política económica basada en la energía fósil”, para después añadir : “No podemos, en nombre de las desmesuras del consumo moderno que produce el petróleo, contribuir a la dilapidación del capital ecológico y cultural, cuyas consecuencias pagarán con creces el planeta y las futuras generaciones”. De ahí que surjan voces que pidan potenciar las energías alternativas no contaminantes, el transporte colectivo, etc.

Además, el problema de Pemex saca a relucir injusticias : apostar por el petróleo, además de agravar la destrucción del planeta, significa el despojo de tierras y represión contra voces disidentes en esos territorios, en pos de encontrar más yacimientos que explotar, como se expuso debatiendo la cuestión en la asamblea de la sociedad civil de abajo y a la izquierda de San Cristóbal de Las Casas, La Otra Jovel.


Significado de Pemex

Petróleos Mexicanos obtuvo en 2006 ingresos superiores a 198 mil millones de dólares, siendo la mayor empresa de Latinoamérica. Fue fundada en 1938, cuando el presidente Lázaro Cárdenas nacionalizó las empresas de hidrocarburos que operaban en el país, todas estadounidenses, tras un año de fuertes movilizaciones obreras por mejores condiciones laborales. Desde entonces es fundamental para la economía del país, además de símbolo de independencia del pueblo mexicano.


Tags: México, PEMEX, petróleo, privatización

Publicado por ubara @ 19:07
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