Martes, 07 de octubre de 2008

Toño Linares

Allá por los años ochenta, la televisión alemana emitió un reportaje sobre el excesivo volumen de construcción en la construcción en las costas canarias. Emisión televisiva que generó un rechazo de las autoridades canarias alegando intromisión en la forma de planificar su desarrollo, lo que supuso el pistoletazo de salida de un modelo de desarrollismo que ha llegado hasta nuestros días, con las graves consecuencias que hoy estamos sufriendo.

A lo largo de todo nuestro litoral observamos una serie de edificaciones que atentan contra la estética del buen gusto e, insultan a cualquier sensibilidad medioambiental. Desplazando cualquier vestigio de nuestro estilo arquitectónico cultural de esta tierra. Las casitas blancas con puertas verdes, característica propia de una vida de cara al mar, que los residentes en Canarias han patentado como seña de identidad propia, recibida como legado de un trabajo impagable de nuestros antepasados.

La defensa de los pueblos marineros de Canarias ha quedado silenciada por un desarrollo, dirigido por un sistema especulativo, ocasionando el retroceso cultural y social de esta tierra única, en aras del progreso impuesto por unos pocos, conduciendo al conjunto de la población a ser dependientes de esos propulsores del sistema capitalista, hoy en plena crisis, arrastrando a la ciudadanía a ser el pagador de la avaricia de este modelo socio-económico.

En este sistema devorador existen personas que se oponen a ser presa del modelo impuesto, como es el caso de las treinta y una familia de Cho-Vito, un poblado marinero construido en la pos guerra civil. Un poblado creado para saciar la necesidad de varias personas, al poder vivir de cara al mar, en convivencia con los recursos naturales que el océano les facilitaba. Un poblado que lo han colocado en el punto de mira.

Con el pretexto de la aplicación de la Ley de costas, Cho-Vito lo han condenado a ser pasta de la maquinaria de demolición, por interpretar que invade el espacio marítimo terrestre, al igual que lo invade gran cantidad de urbanizaciones hoteleras, turísticas, chalet de lujo, de reciente creación a lo largo de todo la costa de Canarias.

Visitando al poblado de Cho-Vito, observamos como todo el litoral del municipio de Candelaria esta totalmente edificado, probablemente incumpliendo la ley de costas, quedando el reducto de la zona donde se ubica la central térmica, el núcleo poblacional de Bajo la cuesta y, el propio Cho-Vito. No es de extrañar a nadie que el interés de desmantelar la central térmica, nada tiene que ver con el acabar con un modelo energético obsoleto y contaminante, al igual que la demolición de los núcleos poblacionales anexos, tengan exclusivamente un objetivo de especulación urbanístico.

Una sorpresa indignante es lo piensa toda persona de bien que conozca la problemática de este poblado de Candelaria, al ser incomprensible que obras, con dificultades judiciales incluidas, como es el caso de la teresitas, hoteles en Lanzarote y, otras urbanizaciones a lo largo de la costa, no les sea aplicada la ley de costa con la misma intensidad y contundencia que se ha hecho con Cho-Vito. Un acto diferencial que escenifica el trato de favor para beneficiar el desarrollismo urbanístico, que ha sepultado cualquier rastro de la idiosincrasia de las personas que han poblado este archipiélago y, que quieren seguir residiendo en él, acorde con el estilo de vida heredado de sus antepasados.

La carencia de inteligencia o, el afán desmesurado de aglutinar fortunas rápidas, están haciendo que reductos como Cho-Vito, sean conocidos por generaciones venideras por postales, o cuentos de abuelos a nietos, cuando perfectamente podría hacerse rutas turísticas por estos poblados, mostrando un estilo de vida, consiguiendo de esta forma un reparto de la riqueza, en lugar de ofertar a los visitantes más cemento y piche. Oferta de la que pretenden escapar cuando salen de vacaciones.

Los residentes en Cho-Vito no han perdido esta batalla y, pase lo que pase, nunca la perderán, porque sólo las batallas perdidas son aquellas que se abandonan y, estas personas de altísima dignidad, no sólo se han opuesto a la demolición de sus viviendas, sino que le han plantado cara, a todo el sistema que como traje a medida, pretende condenarlos a vivir en jaulas prefabricadas, sumándole a esta condena la sanción económica en forma de hipoteca, y la pérdida cultural que dejarían a generaciones venideras.

El destruir Cho-Vito, o cualquier poblado costero de característica similar, escudándose detrás de la aplicación de la ley de costas, es como pretender destruir el Teide porque todos tenemos derecho a recibir la señal de telecomunicación, y este emblemático volcán nos lo impide.

Toño Linares- Tagoror Achinech


Publicado por ubara @ 15:11  | opini?n
Comentarios (3)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 08 de octubre de 2008 | 14:34
Me parece un descaro de la aplicacion de la ley de costas
de esta manera destruyendo casas de gente modesta y de bien.
Si costas tiene huevos de meterse con los hoteles de costa Adeje por ejemplo que no hay ni 50 metros de la costa es por que son unos hijos de puta.
No hay derecho de la cobardia,es muy facil con los pobres,otra vez cobardes.
Publicado por robert
Mi?rcoles, 08 de octubre de 2008 | 21:11
ESTO ES INCREIBLE...NO AHI PALABRAS...
Publicado por ni tagoror ni leches
Mi?rcoles, 15 de octubre de 2008 | 18:35
Me parece que lo primero que se debia de hacer,es leer la ley,antes de abrir la boca para opinar.segun la disposici?n transitoria 1? de esa ley de costas de 22 de Julio de 1988, los titulares de bienes en DPMT pasaran a serlo de una concesion por plazo de 30 30 a?os,por otro lado seg?n la D: Transitoria 4 :los edificios/obras que se encuentren en DPMT(dominio Publico Maritimo Terrestre, es decir en terrenos de uso publico y disfrute de todos)que sean ilegales, seran demolidas, salvo que por interes general puedan ser legalizadas.La gente que construyo en el Cho Vito, al igual que en muchas otras zonas de Canarias, lo hizo sin el titulo de propiedad, por que ellos tienen derechoa vivir a pie del mar sin pagar un duro y yo tengo que pagar un alquiler, asi lleven viviendo alli 40, 50 o 500 a?os, me da lo mismo.
Segundo, calificar ese barrio de chabolas como barrio marinero, es un insulto para los marineros, que yo sepa ah? se podra bucear y pescar,pero de ahi a que vivan de la pesca,