Lunes, 13 de octubre de 2008

San borondon



Javier Orozco es sindicalista, miembro de la Junta Nacional de la Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT), y forma parte además del Colectivo de Exiliados Colombianos de Asturias, donde actualmente pasa una temporada. De visita por las Islas, nos cuenta los riesgos que para la vida significa el ser sindicalista en Colombia, objetivo de los grupos paramilitares. Según relata, el tratamiento que se le da al movimiento sindical en este país es de guerra, de tal manera que todas las huelgas, manifestaciones e incluso sus planificaciones, “son estigmatizadas y puestas en la picota, y luego grupos violentos como los paramilitares, cometen crímenes atroces contra el movimiento sindical”.

Aunque el gobierno colombiano, como observa Orozco, va por el mundo diciendo que rige un estado democrático en el país, es en este momento el lugar del mundo en el que más sindicalistas son asesinados. El Colectivo de Exiliados Colombianos Refugiados en Asturias nace ante la sensibilidad del Gobierno de esta Comunidad Autónoma frente a las peticiones de protección del movimiento obrero, estableciendo un programa de acogida temporal de sindicalistas, tanto de base como de dirigentes, que se encuentran en riesgo probado de perder la vida o la integridad física.

Este programa de protección ha permitido que algunos sindicalistas, y también defensores de los derechos humanos, del mundo de las ONG´s y sobre todo dirigentes campesinos e indígenas, encuentren en Asturias un refugio temporal. Cumplen así además con unos objetivos bien sencillos y que constituyen su tarea fundamental: denunciar y sensibilizar sobre la situación que vive su país.

En estos momentos son 52 las personas que se acogen a este programa. Algunos habían sufrido ya atentados contra su vida,  otros vivían el seguimiento previo al mismo, y otros se encuentran amenazados de muerte por grupos paramilitares. “Lo que se hace es un escampadero a la situación de riesgo, huir del peligro inminente, establecer relaciones con organizaciones de Europa, y en este caso con las Islas, para las redes de solidaridad que hay en Colombia y que pretenden que haya una situación normalizada de democracia y de bienestar para la gente”.

La estancia en España les permite además estudiar cómo fue el proceso del cambio de la dictadura a la democracia en este país, “y aprender muchas cosas que para nosotros son muy interesantes, por ejemplo en el área de solución pacífica de conflictos, porque Colombia tiene un conflicto militar larguísimo, y estamos intentando ver experiencias por el mundo que puedan servir para resolver semejante lío colombiano”, explica Javier Orozco.

Cuenta el mismo que existen empresas multinacionales, algunas de ellas españolas, directamente vinculadas a la situación en que los derechos humanos se encuentran en el país latinoamericano. “Esa situación no es que la denuncien los trabajadores colombianos, es que la hemos tenido que llevar a tribunales internacionales, ante la impunidad que reina en el país”, observa el sindicalista.

Así, por ejemplo la multinacional Coca-Cocal está siendo procesada en una corte federal de Atlanta, en Georgia, casa matriz de la empresa, por el asesinato de sindicalistas en Colombia. También existen denuncias penales contra la multinacional del carbón Drummond, empresa norteamericana en la cual han sido asesinados varios dirigentes sindicales. Sobre otras empresas existen serios indicios de que se beneficiaron directamente con estos crímenes, o tuvieron que ver con los hechos mismos.

Actualmente hay una denuncia muy grave, probada contra la multinacional del banano Chiquita Brands, que explica Orozco que ha transportado armamento, ha entregado dinero,  financiado y apoyo directamente a los grupos paramilitares que han asesinado cerca de 800 personas en la región norte del Caribe colombiano, entre los cuales se cuentan muchos sindicalistas y miembros del partido político de la oposicion Unión Patriótica, que prácticamente fue exterminado.

En cuanto a empresas españolas, dice Javier Orozco que algunas son objeto de seria observación por parte del movimiento social colombiano. De éstas, varias han recibido denuncias y se tienen fundadas sospechas de que empresas como Repsol o Unión Fenosa se benefician directamente del clima de terror que los grupos paramilitares imponen en ciertas regiones del país.

Así, en las áreas de prospección petrolera, por ejemplo, antes de que entre la multinacional en cuestión, los grupos paramilitares crean un clima de terror a base de amenazas de muerte y asesinatos, sembrando el miedo en la población que finalmente decide marcharse dejando abandonadas las tierras en las que luego aparece la multinacional perforando y extrayendo petróleo.

Hay otras muchas empresas españolas en Colombia sobre las que no pesa sospecha de que estén directamente vinculadas a crímenes, pero que se considera juegan un papel fundamental en la ocultación de los mismos, como algunos medios de comunicación del Grupo Prisa, o medios escritos controlados por Planeta, a los que se acusa de no contar la verdad.


Publicado por ubara @ 17:27  | Canarias
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