Lunes, 26 de enero de 2009

“El dominio imperialista es la negación del proceso histórico de la sociedad dominada”

Amílcar Cabral

Si bien es cierto que en todas las sociedades la memoria histórica es un asunto delicado, en las colonias se convierte en una prioridad eterna. La memoria se gestiona y se raciona como si de un fármaco se tratase.

 El intento del juez Garzón de limpiar la conciencia de tantos hijos de falangistas que militan en el PSOE, llegó tarde. De repente, tocaba “hacer la tarea” que quedó pendiente en la mal llamada Transición  Democrática: ajusticiar a los criminales que masacraron las ansias de libertad del pueblo español. Sin embargo, el resfriado de Garzón sólo permitió la apertura de unas cuantas fosas comunes, tranquilizando la incertidumbre de algunas familias y sacando de las listas del paro a muchos historiadores.

Ese alivio de saber que un familiar víctima del fascismo tiene un entierro digno, debe convertirse en desesperación al ver que el Rey de España o Manuel Fraga siguen en la escena política, y lo peor: son considerados héroes de la democracia española.

Sin embargo aquí, en la tierra del caciquismo imperecedero, el Franquismo no fue sino un reparto de licencias de caza para un grupo de cazadores furtivos más que saciados de sangre. Creo que hasta más de uno dijo: “coño, antes cuando era ilegal por lo menos era divertido”. Cabe señalar que en algunas islas como El Hierro, los presidentes de los partidos republicano y nacional, eran miembros de una misma familia.

La ventolera parece haber traido el resfriado contagioso de Garzón hasta Santa Cruz. Pues Zerolo, poseído por algún demonio rojo, de repente ordenó quitar los nombres de las calles que hacen referencia a los militares sanguinarios del Franquismo.

También el virus llegó a las universidades y redacciones de Canarias, pues unos cuantos periódicos isleños publicaron artículos donde cierto historiador afirmaba que el Franquismo había desvirtuado los orígenes y la imagen de nuestros antepasados precoloniales. ¡Vaya novedad!

Pero estos resfriados en Canarias se curan rápido. Hay un fármaco muy potente llamado “Amnesia histórica” que es más rápido que el Frenadol.

La Salle, Pedro de Vera, Reyes Católicos, El Adelantado, etc. son nombres que afectan a la dignidad de un grupo más amplio que las víctimas del Franquismo: ese grupo se llama La Humanidad. Y estos nombres abundan en las avenidas y plazas principales de nuestras Islas, con la falta de respeto que supone hacia los que aquí vivimos, seamos de donde seamos. Pues ofenden gravemente a los principales valores que nos diferencian de otras especies animales.

En determinadas fiestas religiosas, continúan paseándose emblemas que simbolizan todos aquellos errores que La Humanidad no debe volver a repetir, elogiando a sanguinarios que sólo merecen una vitrina en el Museo de Los Horrores.

Placas bien pulidas homenajean a tanto asesino ante la indiferencia de los viandantes, quienes piensan más en el texto del cartel adosado: “Los daños al Patrimonio se sancionan con 6 millones de pesetas y penas de hasta 2 años de cárcel”. Un cartel que se echa mucho de menos al lado del Patrimonio de los vencidos.

¿Dónde están los nombres de esos canarios precoloniales que dejaron su vida luchando por valores universales? Al igual que aquellos héroes de la Guerra de España, éstas personas permanecen en el silencio, condenadas al olvido, y son vanagloriados solamente cuando su traición facilitó la aplicación del fármaco entre sus congéneres.

Tampoco ellos tuvieron un entierro digno, pues todavía hoy no se sabe a ciencia cierta dónde están sus restos mortales. A ellos tampoco se les respeta: se celebran misas glorificando a sus sometedores, se festeja su reclusión y posterior exilio forzoso, se exponen públicamente obras de arte que mitifican su sometimiento, etc.

¿Cuál es la diferencia? La gestión de la memoria. Porque el fármaco eficaz de la amnesia no sólo tiene 73 años de eficacia probada en laboratorios españoles. Es un viejo remedio que fue probado por primera vez en Canarias, y que luego se llevó a América. Es una medicina eficaz que luego se difundió entre otras potencias europeas para ser aplicada en Asia y África. Es la medicina del siglo XXI y, por supuesto, del año 2009.

En Canarias se gestiona concienzudamente la memoria histórica y se hace desde que el cerebro del canario empieza a formar los conceptos: en la escuela. Se retroalimenta en su hogar con la herencia cognitiva familiar y se reafirma socialmente a través de los medios de comunicación y las publicaciones divulgativas. Nada puede fallar, y si lo hace, ahí está la vara del cacique, siempre expectante.

Así se ha ignorantado y dominado siempre a este pueblo. Su origen: a elegir entre un salvaje prehistórico-troglodita-aborigen provisto del uno de bastos, o un castizo castellano buen cristiano viejo. Su Historia: a optar entre una leyenda llena de mentiras de la boca de cuatro viejos o la grandeza civilizadora de los Reyes Católicos . Su identidad: a adoptar entre las cuatro salvajadas del campo o la solemnidad de los párrafos del Quijote. Su entorno: un medio surcado por barrancos desconocidos y nombres raros o una maraña de ríos que muy pocos verán en su vida. La conciencia y la autoconfianza, por supuesto: nula.

La manipulación histórica en Canarias no comenzó con José Pérez de Barradas, ni finalizó con Luis Diego Cuscoy. Ha sido y es una constante en la historiografía de este pueblo. Es más, en la actualidad esta manipulación es todavía más fuerte y más rancia que en épocas pasadas, porque no sólo se han heredado los conceptos del franquismo, sino que incluso se les intenta dar un enfoque científico, apoyándose en una arqueología totalmente descontextualizada en el tiempo y el espacio.

El interés político de la interpretación de nuestra Historia pasa por justificar el proceso de conquista española, proponiendo para ello una diversidad de orígenes y lenguas, unas culturas aisladas entre sí y del resto del mundo, unas formas de vida ancladas en un Neolítico anacrónico, y un poblamiento forzado y supervisado por las potencias colonizadoras de la Antigüedad. De esta forma, la génesis del canario es imposible sin la Conquista: pues según esta teoría fue España quien hizo que las siete islas, aisladas entre sí y del mundo, ancladas en la Prehistoria, tuvieran homogeneidad cultural, conocimiento mutuo y progreso social. “Del guanche al canario” es el slogan de la manipulación histórica actual.

No interesa saber que los antiguos canarios desarrollaron una sociedad y unos valores avanzados para su época. Tampoco, que fueron herederos de un bagaje cultural amazigh, el cual trajeron consigo y reprodujeron inequívocamente en cada una de las islas. Que hablaron todos la misma lengua y usaron la misma escritura, causa por la cual fueron empleados como intérpretes en la conquista de otras islas. Y mucho menos, que esta cultura persiste en la actualidad, casi intacta, en la costa de enfrente. Un lugar que los etnógrafos canarios prefieren ignorar ante la grandeza de las civilizaciones clásicas que, por cierto, tanto mamaron del Norte de África.

Por Jonay Acosta. Miembro de la Asociación Cultural Ossinissa


Publicado por ubara @ 16:41  | opini?n
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