Martes, 24 de febrero de 2009

Toño Linares

A estas alturas, el proyecto del puerto de Granadilla debería estar archivado y descartado por lo impactante medioambientalmente, socialmente rechazado y, dudosamente operativo, en cambio se continúa con actos irregulares para potenciar estas obras, que utilizando la desesperación de las personas, ante la situación socioeconómica que vivimos, para justificarlo con la creación de puestos de trabajo.

“El puerto de Granadilla generará 20.000 empleos” , fue el titular de portada de un periódico hace casi cinco años, cifra que no se llegó a creer ni el más optimista de los defensores de este disparatado proyecto. Miles de puestos de trabajo dicen algunos dirigentes políticos locales de Granadilla los que crearán esta infraestructura y, el presidente de la autoridad portuaria, seiscientos. Aunque el Estudio de Seguridad y Salud del mencionado proyecto determina que el máximo de trabajadores es de 45 y, sólo durante un año de su ejecución, para el resto del periodo, oscila entre 10 y 30 personas. Y todo esto con un presupuesto superior a 133 millones de euros.

El jugar con la ilusión y esperanza de las personas, que se encuentran en difícil situación financiera, es grotesco e insultante, siendo casi un millar los que se han acercado a las obras, encontrándose con un cartel anunciador: “DE MOMENTO NO SE NECESITA PERSONAL”, consumando de esta forma lo que muchos veníamos anunciando hace tiempo: que el puerto de Granadilla no genera puestos de trabajo, ni tan siquiera para el polígono, ya que para desarrollar el polígono no es necesario dicho puerto. En Madrid existen mayores y mejores polígonos y a nadie se le ha ocurrido el hacer un puerto en el Manzanares.

Los hospitales del Norte y Sur, están presupuestados en 62.123.529 euros, lo que supone menos de la mitad de la inversión del puerto de Granadilla y, ya en su construcción se necesita más de un centenar de personas, que una ves finalizado, generaría más de 300 puestos de trabajo, entre personal sanitario, administrativo y, de mantenimiento, con el consiguiente beneficio social para la población, añadiendo que los puestos de trabajo generados en este tipo de instalaciones es de calidad y cualificado y, aunque se argumenta que mantenerlos tiene el mismo coste que su edificación, este se sufragaría con la reducción en los conciertos con la sanidad privada.

Otra de las necesidades sociales que tenemos es la de poner en marcha la Ley de Dependencia, que generaría otros centenares de puestos de trabajo, sin necesidad de machacar el territorio y, aun coste muy inferior a los que nos cuesta el puerto de Granadilla.

La implantación de energía renovable, es otra alternativa para la generación de puestos de trabajo cualificado, en un territorio dotado de las características necesarias para su implantación, desarrollo e investigación.

Los centros de salud, los centros educativos, parques, jardines, mantenimiento de la red viaria, son también espacios que precisan mantenimiento y modernización de sus instalaciones, lo que destinando una cantidad muy inferior al coste de la obra del muelle de Granadilla se podría llevar a cabo, dando ocupación a los miles de desempleados que ha dejado el modelo económico del cemento y hormigón, tal y como queda demostrado con el plan del gobierno central en inyectar dinero a los ayuntamientos, para obras menores, que determina una mayor contratación laboral, que la que pudiese hacer con las obras en la costa granadillera.

Otro sector hundido por la carencia de políticas específicas es el sector primario, vital y que debería fomentarse para conseguir la soberanía alimentaria. Un sector que genera miles de puestos de trabajo permanentes y, que distribuido en pequeñas parcelas de explotación obtendríamos un reparo de la riqueza en un amplio sector de la ciudadanía, una actividad que enfocada correctamente es sostenible, al contrario de las actividades derivadas del ladrillo.

La generación de puestos de trabajo debe ir dirigida al fomento de ocupaciones cualificadas y estables, generando la necesidad de creación de centros de formación profesional, que redundaría en necesidad de construcción de este tipo de centros (más trabajos para el sector de la albañilería, fontanería, electricidad, etc.), creando más puestos de trabajo en el sector de la docencia, así como personal administrativo y de mantenimiento de las instalaciones. Pudiendo obtener un gran nivel de vida, sin cargarse el medio ambiente, contradiciendo las declaraciones del presidente de la autoridad portuaria, que afirma que "El daño al medio ambiente es el precio que hay que pagar por vivir mejor" .

Si seguimos dañando al medio ambiente para vivir mejor, llegará el momento en que el concepto de vida no tendrá sentido

Tagoror Achinech


 


Publicado por ubara @ 12:07  | opini?n
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios