Martes, 17 de marzo de 2009

Francisco Javier González

Este 12 de marzo, hizo 23 años que el gobierno de Felipe González refrendó la adhesión del Estado Español, colonias incluidas, a la estructura militar imperial de la OTAN, adhesión tímidamente planteada desde las postrimerías del gobierno Suárez, cuando aún España tenía estatuto de observador en la Organización de Países No Alineados (asistió como tal a la VI Cumbre celebrada en La Habana en 1979, presidida por Fidel Castro) y culminada por el de Calvo Sotelo, tras debatir en el Pleno del Parlamento Español, en octubre de 1981, la correspondiente propuesta de ingreso. Fue aprobada el 29 de ese mes con 186 votos a favor (UCD, Centro Democrático, PNV, CiU y Unión del Pueblo Navarro) y 146 en contra de todo el espectro de la izquierda estatal (PSOE, PCE, Euzkadiko Ezquerra, ERC, los andalucistas del PSA, los aragonesistas del PAR, y los canarios de la UPC). Felipe González, que ya había declarado en la investidura de Calvo Sotelo que “siendo Presiente sacaría a España de la OTAN si la entrada  no era adoptada por referéndum”, calificó la decisión de “tremendo error” y “barbaridad histórica” en declaraciones a El País, mientras Alfonso Guerra declaraba a Diario 16 que “el eventual ingreso en la OTAN convertiría a España en una colonia USA”. Con la opinión pública en contra, el gobierno Calvo Sotelo entregó en Washington  el 30 de mayo los documentos de solicitud de entrada en la organización militar del imperialismo occidental y España pasó a ser el miembro 16 de la OTAN.


Fueron enormes las manifestaciones en contra en todo el Estado (las que convocamos en Canarias añadían al rotundo NO la reclamación de ¡Fuera la Legión de Fuerteventura! y, muchos de nosotros, la de ¡Independencia!), lo que unido al hecho de que solo un exiguo 13% de la población estatal apoyara la entrada, obligó al PSOE a incluir la celebración del Referéndum en su programa electoral de 1982. Hubo quién creyó la retórica felipista, pero ganadas las elecciones por el PSOE, el gobierno González, usando la permanencia en OTAN como chantaje para doblegar el NO francés al ingreso español en la, entonces, Comunidad Económica Europea, comienza a recular y, donde decía aquel “OTAN, de entrada NO”, pasa a decir que de salir de ella, ni hablar. El gobierno español, y el partido que lo sustentaba, necesitó ir doblegando, con su control masivo de los medios de comunicación, la voluntad mayoritaria, por lo que fue dando largas al Referéndum y desplegando en el ínterin, en una difícil pirueta dialéctica, una enorme campaña promoviendo el sí a la OTAN, hasta que tras cuatro años de alienante propaganda, el 12 de marzo de 1986 se celebra la consulta.


        
Con una abstención superior al 40% y un 52% de votos a favor del SI, el gobierno González ganó el referéndum de permanencia. No aquí, en la colonia. Canarias optó por el NO A LA OTAN. No fuimos solo los canarios los que nos negamos a participar en la organización militar imperial. Cataluña y Euzkadi –incluyendo a Navarra- (tal vez en función de su propia conciencia nacional) también dieron un rotundo NO a la organización militar –y militarista- comandada por los gringos. En los tres casos, pues, la pertenencia a la OTAN no deja de ser una estafa a la voluntad popular (ni la primera ni la última vez), pero con una notable diferencia. Canarias es un territorio colonial, situado en otro Continente, con dos bases militares, las más importantes de esta parte de África –la naval de Las Palmas y la aérea de Gando- al servicio de la OTAN, en una zona que el militarismo gringo considera imprescindible para garantizar el paso naval para toda África y Latinoamérica, controlar sus intereses petroleros en el Golfo de Guinea incrementados ahora por el dictadorzuelo títere del Obiang Nguema y su clan de Mongomo, y como punto de partida del corredor aéreo hacia Eurasia a través del Sahara fuera del control del rádar.


En aplicación del precepto –propio de todos los colonizadores- de si con un palo no basta te pego dos, el militarismo hispano-yanqui, ahora en plena luna de miel tras la designación de Obama para la presidencia USA, nos ha programado en estos días, tal vez para “celebrar” aquel rotundo NO que le dimos los canarios,  unas maniobras aeronavales para que los pilotos gringos de los “pacíficos” F-15 (pregúntenle si no a serbios, iraquíes y afganos sus últimos “beneficiarios&rdquoGui?o de los que nos han mandado desde Europa 15 cazabombarderos, vayan conociendo la zona en la que van a operar. Hoy desde Gran Canaria y, dentro de muy poco tiempo, desde el Uad el Draa en Tan-Tan, a escasos kilómetros de nuestro Archipiélago, donde Marruecos, “socio preferencial” de la OTAN, ha aceptado que se instale el aparato militar del AFRICOM, el mando regional USA para el África que TODOS los países africanos (salvo Liberia) se han negado rotundamente a aceptar. Se supone que para los canarios esta presencia y despliegue militar en nuestro suelo de gringos y españoles debe ser un motivo de satisfacción. Para que nos demos cuenta de su importancia y estemos agradecidos, el capitán español Carlos Presa ha recalcado a la Agencia EFE que “el escuadrón de la USAF se ha distinguido por su enorme calidad aeronáutica y militar en todas las operaciones en las que ha participado” por lo que, seguro, iraquíes y afganos darán grandes brincos de alegría, y mucho más la legión de hambrientos que pueblan un continente víctima de déspotas amparados por el neocolonialismo.


 
        Los españoles aportan a este juego macabro, que se extiende desde el sur de las islas hacia el Golfo de Guinea, 6 Eurofighter, 12 F-18, 14 Mirages F-1  de los que 8 de ellos son del Ala 46 de la Base colonial de Gando. Ahora bien, algo han aprendido los españoles en las escuelas de contrainsurgencia yanquis, y es a usar el viejo artilugio colonial que, al palo, une la zanahoria. Para ello, y teniendo en cuenta la gravedad de la crisis en este territorio dependiente que, además,  puede presumir de tener los salarios más bajos del Estado, el Coronel jefe de la Base de Gando,  Jaime Martorell, deja caer a la prensa que agradezcamos “el impacto en la economía de la isla con la llegada de 450 personas –los que vienen de Europa entre españoles y gringos- que se alojan en hoteles,  utilizan coches de alquiler y utilizan restaurantes, comercios y locales de ocio durante su estancia en la isla. ¡Con ellos llegó el maná!


Lo más grave, a mi juicio, de toda esta situación es la complacencia de las llamadas “izquierdas” canarias, la complicidad de las autoridades (?) “autonómicas” y la escasa respuesta que le hemos dado desde el propio independentismo canario. O reaccionamos ante estas agresiones militaristas o tendremos status colonial para rato. Y nos lo habremos merecido.

 

Canarias a 12 de marzo de 2009, aniversario de una victoria popular canaria hoy frustrada.

Francisco Javier González.

 

 


Publicado por ubara @ 17:07  | opini?n
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