Jueves, 02 de abril de 2009
Por Augusto Sención Villalona

1.
El triunfo del FMLN constituye un nuevo avance de las fuerzas revolucionarias y progresistas de América Latina. Para el nuevo gobierno de Estados Unidos se trata de su primera derrota, pues no pudo impedir el revés de la ultraderecha organizada en el partido ARENA.

2. La victoria del FMLN se debió a la combinación de dos factores fundamentales: la decisión de la mayor parte del pueblo de derrotar a ARENA y la debilidad del gobierno de Estados Unidos, cuya hegemonía declina en el mundo y sobre todo en Latinoamérica. La derecha salvadoreña, fraudulenta y represiva, le temió al pueblo y se quedó aislada en el continente, donde el FMLN cuenta con el apoyo de la mayoría de gobiernos y partidos, incluidos muchos de derecha liberal.

3. La victoria del FMLN es más significativa si se toma en cuenta que dicho partido venció a un sistema electoral fraudulento, donde la derecha domina el tribunal electoral y el Registro de Personas Naturales (bajo control del Órgano Ejecutivo), se rehúsa a aprobar el voto residencial y les otorga documentos de identidad a personas de otros países de la región que llegan a votar en El Salvador. Además, aunque el FMLN ganó oficialmente por un margen de 2.6%, la verdad política es otra, pues dicho partido tiene el apoyo del 60% de la población votante. El fraude de ARENA redujo el margen de diferencia.

4. Para caracterizar al nuevo gobierno que iniciará el primero de junio, es necesario tomar en cuenta que lo que se ha ganado es el Órgano Ejecutivo, pues la derecha mantiene el dominio en los demás órganos e instituciones del Estado. Veamos:

  • En el Órgano Legislativo el FMLN tiene 35 de los 84 diputados y diputadas y los partidos de derecha tienen, en conjunto, 47: ARENA cuenta con 32, el PCN con 10 y el PDC con 5. Un partido aliado del FMLN tiene 1 diputado y otro diputado fue expulsado del PCN.
  • En el Órgano judicial, de los 15 magistrados y magistrados de la Corte Suprema de Justicia, 12 son de derecha. Muy pronto se elegirá a 5 jueces nuevos, pero tal decisión está en manos de un congreso (Asamblea Legislativa) de mayoría derechista. Aunque la cantidad mínima de votos que se requiere para la elección es de 56, la derecha tiene más posibilidades de imponer a sus jueces, pues puede hasta dejar sin efecto la elección, crear una crisis en ese aparato de justicia y afectar la imagen del nuevo gobierno. El fiscal de la República, que pronto cesará en sus funciones, también se elige en el Congreso, con al menos 56 votos. Ni el FMLN ni la derecha cuentan con esa cantidad de votos, pero la derecha puede dejar sin efecto la elección, ante lo cual asumiría el cargo el segundo en la fiscalía, vinculado a ARENA.
  • En el Tribunal Supremo Electoral, compuesto por cinco personas, la derecha mantendrá tres, pues sus integrantes se eligen de la siguiente manera: tres son propuestos por los tres partidos con mayor votación (FMLN, ARENA y PCN) y dos escogidos por el congreso. De los tres primeros la derecha tiene dos. Y de los dos elegidos la derecha pedirá al menos uno. De manera que seguirá dominando el tribunal.
  • La Corte de Cuentas, que se encarga de investigar la corrupción pública, podría continuar dirigida por la derecha, pues la persona que preside dicha institución es elegida en el congreso, donde la derecha tiene mayoría.
5. La composición de esos órganos e instituciones del Estado significa que el FMLN y el presidente Mauricio Funes solo podrán hacer lo que depende del Órgano Ejecutivo. Eso es muy importante tenerlo claro, pues ya hay voces de ultraizquierda, nacionales y extranjeras, que le exigen al partido y al presidente electo que hagan lo que no podrán hacer. Y hay que tener muy claro que el gobierno del FMLN no gobernará de espaldas a la Constitución, pues no surge de una lucha armada que destruya el viejo Estado ni de una victoria electoral en todos los órganos del Estado.

6. El gobierno que dirigirá Mauricio Funes aplicará una parte importante de su programa, la que depende del Órgano Ejecutivo. Las medidas que dependen de otras instituciones del Estado no se podrán aplicar. Mencionemos algunas:

  • Modificar la estructura tributaria, sobre todo gravar en un mayor porcentaje la renta empresarial, elevar la base exenta de la renta salarial, aumentar los aranceles sobre ciertas importaciones de lujo y eliminar algunas disposiciones que permiten la elusión fiscal (evasión legal). La aprobación o modificación de impuestos se hace en el Congreso, con un mínimo de 43 votos, que el FMLN no posee.
  • Revisar algunas privatizaciones. Ni el Órgano Legislativo ni el judicial facilitarán esa labor
  • Derogar la ley de amnistía aprobada en el año 1993 por el ex presidente de Arena, Alfredo Cristiani. Dicha ley se aprobó para proteger a miembros de ARENA y de la Fuerza Armada señalados por la Comisión de la Verdad (creada tras los acuerdos de paz de 1992) como responsables de muchos crímenes cometidos previo a la guerra y durante ella.
  • Otras medidas, como revertir la dolarización o anular el TLC con Estados Unidos, no fueron planteadas por el FMLN ni se podrían aplicar. La primera implica aprobar una ley que le otorgue al Banco Central la facultad de emitir moneda nacional y que obligue a los bancos comerciales a transferirles sus dólares al Banco Central. Esa ley La tendría que aprobar el congreso con un mínimo de 43 votos. El TLC únicamente puede anularse o modificarse de común acuerdo entres las partes que lo firmaron: el gobierno de El Salvador y el de Estados Unidos.
7. Establecidos algunos de los límites del nuevo gobierno, es necesario plantear lo que el mismo podría hacer, que es mucho. Veamos:

  • Controlar la evasión de impuestos que hace la gran empresa por cerca de 2,000 millones de dólares al año, equivalentes al 60% del presupuesto nacional. Si el gobierno tiene éxitos en esa labor, podría elevar de forma importante su recaudación. Es probable que el gobierno intente lograr un pacto fiscal con los grandes empresarios, pero es poco probable que éstos acepten pagar una parte importante de lo que evaden. Por lo tanto, la mesa del pacto fiscal debería convertirse en un escenario de lucha nacional alrededor del tema de la evasión de impuestos. El pueblo deberá presionar para que se conozcan los montos de dicha evasión y para que los empresarios paguen el dinero que la ley les exige, buena parte del cual proviene de los impuestos indirectos que le cobran al pueblo.
  • Controlar algunos precios y tarifas de bienes y servicios básicos.
  • Aumentar los salarios en el sector público y privado.
  • Subsidiar, con parte de los nuevos ingresos, algunos servicios básicos.
  • Depositar en la banca estatal una parte del presupuesto nacional y convertir el Banco de Fomento Agropecuario en una banca de desarrollo que le garantice créditos a la pequeña producción campesina, individual y cooperativa, y a las micros y pequeñas empresas de las ciudades. Hacia la banca estatal también deberían orientarse los depósitos de las alcaldías gobernadas por el FMLN, de las organizaciones sociales y de la población que respalde al gobierno.
  • Incorporarse a Petrocaribe, para lograr condiciones favorables en el pago del petróleo importado desde Venezuela.
  • Incorporarse al ALBA, para lograr beneficios de los proyectos de cooperación que se incluyen en dicha iniciativa, a la cual pertenecen Venezuela, Cuba, Bolivia, Dominica, Nicaragua y Honduras.
  • Aumentar sustancialmente los recursos públicos destinados al Instituto de la Mujer y aprobar y aplicar políticas orientadas a reducir la inequidad de género.
  • Establecer relaciones diplomáticas con Cuba y ampliar las relaciones con los países de Suramérica, sobre todo con las principales economías (Brasil, Argentina y Venezuela).
  • Legalizar las unidades productivas de miles de campesinos y campesinas que carecen de títulos de propiedad. Tal decisión está en manos del Instituto de Transformación Agraria (ISTA), que no ha querido aplicarla.
  • Expropiar los excedentes de las 245 hectáreas de tierra, tal como establece el artículo 105 de la Constitución. Muchos terratenientes violan la ley en complicidad con el actual gobierno. Esas tierras y algunas propiedades del Estado se les podrían adjudicar a la población campesina, que es de 300,000 personas, las cuales se dedican principalmente a producir granos básicos (maíz, maicillo, frijol y arroz) y en menor medida a cultivos de temporada en pequeña escala (hortalizas, frutas, etc.) y a la crianza de animales de corral, sobre todo para el autoconsumo. Una parte del campesinado (64 mil personas) pertenecen a cooperativas agropecuarias, donde se cultivan granos básicos. En algunas de ellas también se produce café y caña de azúcar.
  • Aumentar el presupuesto para los Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, a fin de apoyar la reactivación del agro y enfrentar la grave problemática ambiental del país.
  • Desarrollar un programa de reactivación de la economía rural, con apoyo interno y de la cooperación internacional. Para ello habría que entregar tierras del Estado, otorgar crédito de la banca estatal, dar algunos subsidios, proporcionar insumos baratos, maquinaria agrícola y asistencia técnica (que podría obtenerse con la cooperación de Brasil, Argentina y Venezuela) y establecer precios de garantía para los pequeños y las pequeñas productoras. Al mismo tiempo, se podría desarrollar un programa de alfabetización, con el apoyo de Cuba, para erradicar el analfabetismo, como se hizo en Venezuela y Bolivia, así como un programa amplio de salud, agua y saneamiento, con fondos públicos y con apoyo de la cooperación.
  • La reactivación del agro permitiría reducir las importaciones de alimentos y enfrentar la competencia de la producción agrícola de Estados Unidos, que está subsidiada y goza de los beneficios del TLC. En un momento en que la crisis en Estados Unidos provoca una baja de las exportaciones salvadoreñas y de las remesas que fluyen al país, reducir importaciones es clave para enfrentar una posible escasez de dólares. Además, la reactivación del agro supone elevar el empleo y la dotación de alimentos baratos. En tres años, la mejoría en el nivel de vida de la población rural (40% del total), significaría un duro golpe para la derecha, que perdería buena parte de las alcaldías que aún gobierna.
  • En las ciudades también mejoraría el nivel de vida de la población de menos recursos, si el gobierno tiene éxitos en la reactivación del agro y el abaratamiento de los alimentos, si erradica el analfabetismo, crea proyectos de vivienda popular, mejora el servicio de agua, abastece de medicina a los hospitales y le otorga crédito y apoyo técnico a mucha micro y pequeñas empresas. La inversión pública y el apoyo de la cooperación permitirían lograr tales resultados. Por eso es importante controlar la evasión de impuestos, incorporarse al ALBA y firmar convenios de cooperación con las principales economías de Suramérica. El apoyo externo también podría obtenerse de China. Por supuesto, no se trata de que los recursos externos se conviertan en la base del despegue económico y la mejoría social, sino en un complemento importarte, sobre todo durante los primeros años del gobierno. Incluso, podrían mantenerse durante todo el gobierno que dirigirá Funes, si se entiende que dicho gobierno constituye la primera fase del proceso de cambios que se iniciará en el país.
  • Aplicar un programa de atención a los grupos pandilleros, que incluya empleo, becas y otras acciones de reinserción social.
  • Depurar la Policía Nacional Civil y los órganos de seguridad del Estado, para disminuir la criminalidad y reducir el clima de inseguridad de la ciudadanía. Hay que convertir a la policía en una institución de apoyo a la población. El FMLN tiene la ventaja de haber incorporado a la policía a una parte de sus combatientes desmovilizados, algunos de los cuales incluso poseen jefaturas intermedias. En el nuevo gobierno, el FMLN tendrá el control de las principales estructuras de mando, incluyendo la jefatura de la policía.
  • Canalizar una parte de los fondos de publicidad hacia los medios de comunicación (radios y periódicos) no controlados por los grandes empresarios. Ello no solo se corresponde con un criterio de equidad, sino con la necesidad de enfrentar a la derecha en la lucha política e ideológica.
  • Modificar los textos educativos, sobre todo en la temática de historia, para combatir a la derecha, responsable de las dictaduras militares y de los escuadrones de la muerte que asesinaron a decenas de miles de personas durante muchos años. En la enseñanza de historia hay que establecer, entre muchas otras cosas, el origen escuadronero del partido ARENA y la responsabilidad de su fundador (D´aubuisson) en el asesinato de Monseñor Arnulfo Romero.
8. Esas son algunas de las medidas que se pueden adoptar desde el Órgano Ejecutivo. Para hacerlas efectivas habría que orientar adecuadamente al pueblo y procurar su respaldo, sobre todo en el caso de aquellas medidas que serán fuertemente rechazadas por la gran empresa, como el control de algunos precios y de la evasión fiscal, la redistribución de los gastos de publicidad del gobierno, el depósito de buena parte del dinero del gobierno en la banca estatal y la expropiación de los excedentes de tierras.

9. Lo que se iniciará en El Salvador es un gobierno reformista avanzado, que podría redistribuir la riqueza, mejorar las condiciones de vida de la población de menos recursos y de sectores de las capas medias, democratizar el Estado y reducir la dependencia política, sobre todo mediante una política exterior independiente. Si eso se logra, se daría un paso importante en la transformación del país. El FMLN podría avanzar en las elecciones legislativas y municipales del año 2012, obtener otra victoria en las elecciones presidenciales de 2014 y profundizar su programa en los siguientes años.

10. El gobierno que dirigirá Funes será de transición, de acumulación para seguir avanzando en los siguientes años. Así hay que entenderlo. No es un gobierno antisistema, sino de importantes reformas sociales y de consolidación del FMLN.

11. La derecha local y el gobierno de Estados Unidos enfrentarán con fuerza al nuevo gobierno y estimularán a las mentes ultraizquierdistas a fin de debilitar las bases del FMLN. Cuando rechacen algunas medidas del gobierno, lo harán con tenacidad. Y al mismo tiempo dirán que Funes tiene buenas intenciones y que la dirigencia del FMLN pretende empujar un programa ortodoxo. Y como el gobierno será reformista, tal planeamiento podría generar malestar en alguna gente radicalizada del partido, que suele ser presa de un discurso “radical”, sobre todo ubicado fuera del FMLN.

12. Para enfrentar la táctica de la derecha, la militancia del FMLN y de las fuerzas sociales de izquierda debe evitar las desviaciones. Sería un error asumir un comportamiento pasivo de derecha o exigirle al gobierno lo que no puede hacer. Hay que demandar el cumplimiento de lo prometido, pero teniendo en cuenta las limitaciones del próximo gobierno y la necesidad de respaldarlo en todo momento.

Augusto Sención Villalona, Economista dominicano que labora para la Asociación Equipo Maíz, de El Salvador.

Publicado por ubara @ 21:10
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