
Para este viernes el mandatario participará en los actos conmemorativos que se rendirán a los caídos en la llamada "masacre de Pando", junto a dirigentes nacionales de organizaciones sociales y sindicales, así como representantes de entidades obreras y campesinas de Brasil.
La Federación de Campesinos de Pando convocó a una masiva concentración en la que también participarán agrupaciones similares de otras regiones del país.
También, como parte del homenaje será develada una estatua, construida en esa localidad donde ocurrió uno de los capítulos más oscuros y funestos de la historia boliviana.
Sindicatos y asociaciones de El Alto, ciudad aledaña a La Paz, mayoritariamente indígena y feudo de Morales, acusaron al opositor Leopoldo Fernández de la "sanguinaria matanza" en su región. Asimismo, culparon a Washington por financiar a grupos criminales vinculados a este dirigente, quien ordenó la muerte de los labriegos, de acuerdo con el dictamen de la justicia.
Según el ministro de la Presidencia boliviana, Juan Ramón Quintana, estos hechos no quedarán impunes. Los organizadores de la matanza en las localidades de Porvenir y Filadelfia pertenecientes al departamento de Pando, quisieron sembrar el miedo con ese ataque, "el costo que han pagado las víctimas del 11 de septiembre no puede ser traicionado por ninguno de nosotros", remarcó.
Quintana aseguró que esas muertes abren una página distinta para la región y el país, a pesar del sufrimiento y la crueldad con que fueron asesinados varios campesinos y estudiantes. Consideró que hay que construir nueva historia de dignidad, unidad e igualdad, con optimismo, coraje y fe.