Martes, 08 de diciembre de 2009

Durante los últimos años, los crímenes perpetrados por sicarios se han multiplicado en Colombia: crecieron un 400% sólo en 2009. Los paramilitares han refrescado sus estructuras y mantienen a unos 11.000 hombres armados, controlando gran parte del narcotráfico y la vida política en centenares de municipios. La guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ha llevado a cabo entre enero y octubre de este año un 25% más de acciones que en todo el año pasado. La violencia urbana retorna en Medellín a las cifras de los tiempos que la hicieron tristemente célebre bajo el imperio de Pablo Escobar. También en Bogotá y en las principales ciudades de Colombia resurge el miedo ciudadano.

En suma, la llamada política de Seguridad Democrática, cuya continuidad es el máximo argumento con el que el presidente Álvaro Uribe trata de ser reelegido para un tercer mandato, hace aguas por todas partes.

Es más, el grado de actividad paramilitar es tal que en 2009 sus acciones casi duplicaron a las de las FARC, sin que se produjera por ello una especial reacción de las fuerzas de seguridad, según un informe de la Corporación Nuevo Arco Iris.

2.286 acciones paras en diez meses

Durante los diez primeros meses de este año, los paramilitares han perpetrado 2.286 acciones violentas en 293 municipios, 46 más que en 2008. Los paras también causaron el desplazamiento forzado de decenas de miles de personas y asesinaron a 67 líderes populares.

Los resultados del estudio de la Corporación Nuevo Arco Iris y de otras prestigiosas instituciones independientes, como el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, vinculado a la Universidad de los jesuitas, o la propia Defensoría del Pueblo, son demoledores para el buque insignia del uribismo: la política de Seguridad Democrática, cuya aplicación justificó el aumento exponencial de los medios y efectivos militares.

Para León Valencia, politólogo y dirigente de la Corporación Nuevo Arco Iris, la conclusión más decisiva del informe es que "la delincuencia más sanguinaria se ha urbanizado y que el paramilitarismo sigue vivo, aunque a veces sea difícil deslindar la criminalidad común de la originada por la intervención de los paras".

En 600 de los 1.090 municipios de Colombia actúan los grupos armados de diversa índole sometiendo a la población civil. Algunos grupos del paramilitarismo, que Uribe sostiene que se han desmovilizado, sólo han cambiado de nombre. Hoy se llaman Los Rastrojos, Águilas Negras, Los Paisas, Nueva Generación...

Los datos de Arco Iris y de otras instituciones independientes conducen a la conclusión de que el paramilitarismo sigue en Colombia más vivo que nunca.

Mantiene además los mismos ingredientes que le dieron vida cuando Carlos Castaño y Salvatore Mancuso fundaron las Autodefensas Unidas de Colombia: apoyo a los poderes locales conservadores en su versión política, ganadera y terrateniente; eliminación de líderes sociales, movimientos democráticos molestos y defensores de los derechos humanos; alianza con el Ejército, la Policía y los servicios secretos; y enriquecimiento mediante el narcotráfico y la usurpación de tierras hasta contaminar gran parte de las estructuras económicas del país.

Según un estudio del prestigioso Colectivo de Abogados Jorge Alvear, el paramilitarismo alcanza a altos niveles del Estado y del poder legislativo "con el fin de consolidar un proyecto político y económico para los intereses de las élites locales, nacionales y transnacionales".

Cinco partidos uribistas implicados

En los últimos tres años, 133 congresistas han sido salpicados. De los siete partidos que integran la coalición uribista, cinco se han visto implicados en el paramilitarismo, incluyendo la práctica totalidad de Colombia Democrática, el partido que fundó Uribe como plataforma para su elección.

En Medellín, que fue presentada como modelo en procesos de paz, las autoridades han identificado cerca de 60 grandes estructuras paras y un renovado control por parte de estos de las entradas y salidas hacia la costa Caribe y el Urabá, corredores donde se mueve el tráfico de drogas y armas. En lo que va de año se han producido en esta capital 1.717 muertes violentas, una cifra similar a la de 2003.

En Bogotá se han registrado de enero a octubre 106 acciones protagonizadas por sicarios. Desde 2007 no dejan de crecer los homicidios: son 1.520 en esos meses de 2009.

En cuanto a la guerrilla, la política de Seguridad Democrática hace muchos meses que llegó a su techo en términos de resultados militares. "El Ejército los derrotó en la Cor-dillera Oriental, y ese es el gran triunfo de Uribe, pero se han afirmado en la Cordillera Central, creando un nuevo escenario de fuerza y una nueva situación", explica León Valencia a Público.

Entre enero y octubre de 2009, las FARC, con 11.500 guerrilleros activos, han llevado a cabo 1.429 acciones, incluyendo tomas de pueblos y hostigamiento a puestos del Ejército, mientras que el Estado no ha mostrado ningún triunfo contrainsurgente serio desde la operación en que liberó a Ingrid Betancourt.


Publicado por ubara @ 21:50  | Colombia
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