S?bado, 07 de enero de 2006
Pedro Medina Sanabria
El Centro de la Cultura Popular Canaria, conjuntamente con Radio Club Tenerife, con la coordinaci?n de Juan Carlos Mateu Barroso, acaba de publicar el libro "Aqu? Radio Club Tenerife EAJ 43, Cadena Ser, 20 a?os de los premios ?Teide de Oro?" ISBN: 84-7926-518-3
En su p?gina 19 figura este p?rrafo:
Radio Club Tenerife no fue ajena a la utilizaci?n ideol?gica y militar que sufrieron los medios de comunicaci?n al estallar la guerra civil. Los sublevados obligaron a emitir el bando de declaraci?n de guerra firmado por Franco en Las Palmas de Gran Canaria: "Aqu?, la estaci?n EAJ-43, Radio Club Tenerife, al servicio de Espa?a y la causa que acaudilla el general Franco. Vamos a dar lectura al bando de proclamaci?n del Estado de Guerra, que rige para las Islas Canarias desde las 5 horas de la ma?ana de hoy 18 de julio de 1936". La lectura del comunicado, que fue escrito por el teniente coronel jur?dico, Lorenzo Mart?nez Fusset, corri? a cargo del locutor Victoriano Franc?s Su?rez. La alocuci?n, que se repiti? posteriormente por Radio Melilla y Radio Tetu?n, se iniciaba con un "ordeno y mando" de Franco, estaba estructurada en once puntos y prohib?a la circulaci?n de grupos de tres o m?s personas, la aproximaci?n a cualquier edificio p?blico, bancos o instalaciones militares, la tenencia de armas cortas y largas de fuego, y el tr?fico por carretera con veh?culos de tracci?n mec?nica o animal. El bando tambi?n establec?a las destituciones de gobernadores civiles, delegados del gobierno, ayuntamientos, cabildos, mancomunidades interinsulares y juntas, bajo amenaza de declarar en delito de rebeli?n a quienes contravinieran la orden.
He subrayado dos frases de este p?rrafo, porque sus contenidos faltan a la verdad hist?rica.
Lorenzo Mart?nez Fuset, - escrito as? con una sola letra ese -, era Comandante del Cuerpo Jur?dico, no teniente coronel, en la fecha del Alzamiento.
Radio Club Tenerife no fue obligada por los sublevados a emitir el bando de declaraci?n de guerra. Sino muy al contrario lo hizo gustosamente, poniendo todos los elementos y servicios de la emisora al servicio de los sublevados.
As? queda acreditado en el libro "Los primeros d?as de la guerra" ISBN: 84-89105-49-9 escrito por Gilberto Alem?n, publicado hace ocho a?os, en diciembre de 1997, por Ediciones Idea.
El cap?tulo 5 de este libro se titula ?Radio Club y el 17 de julio?.
De este cap?tulo entresacamos estos testimonios:
El?as Ramos, presidente de Radio Club Tenerife, el 17 de julio de1936 cuenta c?mo vivieron ?l y otros miembros de la emisora aquella jornada.
"Sent?amos en nuestros cuerpos y nuestras almas el cruel zarpazo del an?rquico ambiente en que viv?amos. En este estado de zozobra e incertidumbre, en esta congoja constante, llegamos a la noche del 17 de julio. Esa noche el Radio Club Tenerife celebr? una emisi?n art?stica extraordinaria. Terminada la emisi?n, a las once y media de la noche, nos fuimos a la plaza de Weyler (lugar donde est? emplazada esta Comandancia Genera!), acompa?ados de nuestro "speaker", teniente Jos? Lu?s Camps, y el director art?stico, Ramos Vela. Compart?amos sobre los ?ltimos acontecimientos, cuando a las doce de esa noche nos extra?? la presencia de una Compa??a de Infanter?a que inmediatamente entr? en el edificio de dicha Comandancia. En aquel momento, y a alguna distancia, estallaba un fuerte petardo. Los coches oficiales de la Comandancia entraban y sal?an repetidamente en los garages. Todo con sigilo, pero con mucha actividad. ?Qu? pasar??, nos pregunt?bamos con ansiedad. Nos despedimos. Hasta casa me acompa?? el teniente Camps. En el camino coment?bamos, lament?ndonos del estado deplorable de nuestra Patria, de la perversidad de los pol?ticos y pasiones marxistas, de la continuidad en las huelgas que hund?an nuestra econom?a, de la frecuencia de atracos y atentados, todos impunes, verdadera verg?enza que azotaba al pa?s, de los cr?menes, fomentados y dirigidos exclusive desde el Poder, como el monstruoso realizado por los secuaces del fat?dico Casares Quiroga en el ilustre hombre pol?tico, honra de Espa?a, don Jos? Calvo Sotelo. Ten?amos la intuici?n, la evidencia casi de que algo tr?gico, trascendental, hab?a de ocurrir aquella madrugada. Sent?a sensaciones imprecisas, pero reveladoras de un proceso hist?rico que iba a iniciarse en mi Patria.
En efecto. Poco despu?s de las tres de la madrugada, violentos golpes en la puerta de mi casa y unas voces en?rgicas en las calles nos despertaron con sobresalto. Me asom? al balc?n. A la puerta, dos coches, uno con guardias de Asalto con fusiles, y otro con polic?as secretos. Al divisarme, me interrogaron en?rgicamente: "?Es usted el presidente de Radio Club?". "S?, se?ores". "Pues salga usted inmediatamente, tenemos ?rdenes de conducirle al Gobierno Civil". Confieso que aquel alarde de fuerza para detener a un pac?fico ciudadano en hora intempestiva, me impresion?. Hube de hacerles otra pregunta: "?Qu? motivos hay para que me detengan?". "Muy graves, adem?s, es necesario que se d? usted prisa", fue la brusca respuesta.
Al salir, me colocaron en el coche de los guardias de Asalto y aliado del ch?fer. Mi sorpresa fue grande al observar, en la oscuridad del auto, que en el asiento posterior, y entre otros dos guardias, se conduc?a tambi?n a mi compa?ero especialista en radio, Juan Vall.
Llegamos al gobierno civil y a ambos nos condujeron a la presencia del gobernador del Frente Popular. ?ste, muy nervioso, sin pre?mbulo alguno, dirigi?ndose a m?, me dijo: "Tengo noticias que acaba de sublevarse el Tercio y otras fuerzas de Marruecos. La radio de Tetu?n est? llamando a Tenerife, al General Franco, para comunic?rselo y para que ?ste se ponga al frente de la rebeli?n. Es absolutamente necesario que inmediatamente ordene usted que se ponga en marcha la emisora de Radio Club para interferir esas llamadas y para que el pueblo, por medio de altavoces, est? prevenido".
Yo creo en Dios y Dios seguramente me ilumin? en aquel grave trance para exponer al gobernador una serie de inconvenientes y pretextos y eludir el cumplimiento de aquella orden. El gobernador, col?rico, no me cre?a. Insist? y le rogu? recabara la opini?n de mi otro compa?ero, Vall, como t?cnico en radio. ?ste corrobor? cuanto yo hab?a manifestado. Vista nuestra negativa, el gobernador nos dijo: "Piensen en la trascendencia y gravedad del momento. De ustedes dependen muchas cosas. El General Franco est? en las islas. Diez minutos les concedo para que busquen una soluci?n e impedir, por todos los medios, esas llamadas a Franco y prevenir al pueblo".
Nos dej? encerrados en una habitaci?n. No hubo necesidad de ponernos de acuerdo. Comprend?amos que la Providencia hab?a puesto en nuestras manos una poderosa palanca que tal vez decidiera los destinos de Tenerife y de nuestra Patria. Sab?amos que de nuestra decisi?n depend?a probablemente el poder llamar por lo menos la atenci?n de los elementos marxistas, provocando una dura resistencia, con su secuela de sangre y destrucci?n. No. Eso no. Espa?a volv?a a renacer. El grito de libertad hab?a ya brotado de pechos nobles en tierras de Africa. De nada val?an las amenazas que nos hac?an en aquel momento los elementos marxistas en el Gobierno Civil. No, pase lo que pase, nosotros mantendremos nuestra negativa. Nos miramos fijamente e interpretamos sin palabras nuestros pensamientos. Eran comunes. Franco podr?a recibir las noticias de Marruecos y cursar sus ?rdenes, salvadoras de la Patria, sin interferencias algunas.
No hab?an transcurrido los diez minutos, cuando se abri? la puerta y apareci? de nuevo el Gobernador: "?Qu? soluci?n me proponen?", nos dijo.,"Ninguna, se?or, le contestamos. No hay posibilidad de cumplimentar sus ?rdenes". Esta contestaci?n nuestra, contra la que supon?amos, aplan? completamente al gobernador. No obstante, a?n tuvo un arranque de energ?a para ordenarme me presentara a las ocho de la ma?ana, con objeto de facilitarme una nota para ser le?da por el Radio Club, dando instrucciones al pueblo. ?Qu? enorme ignorancia! Al llegar a la calle sentimos el placer de la libertad, de la bendita libertad. Respiramos a pleno pulm?n. Volv?amos a la vida. Sentimos que nosotros, tan insignificantes, hab?amos hecho una gran acci?n ante Dios y ante la Patria. "El Radio Club Tenerife" no manchar?a su historial, sirviendo intereses mercenarios, a enemigos de nuestras creencias, a destructores del honor, de la familia, de la tradici?n. No. El Radio Club, una vez m?s hab?a cumplido la sagrada misi?n que se le tiene reservada.
Corr? a casa, donde hab?a dejado a los m?os, en la mayor intranquilidad y desesperaci?n. Poco despu?s, estaba en el despacho de la Comandancia Militar, donde su coronel de Estado Mayor me hac?a objeto, en relaci?n con el "Radio Club Tenerife", de la mayor distinci?n y m?s absoluta confianza, en aquellas memorables horas. Seguidamente, "Radio Club Tenerife" empezaba a actuar espont?neamente, iniciando su trascendental e hist?rica labor, que tanta resonancia hab?a de tener ante el mundo para orgullo de los espa?oles y como glorioso timbre y prestigio de Tenerife.
A las siete de la ma?ana del d?a 18 de julio esta emisora EAJ 43 Y EA 8 AB, anunciaron al mundo que hab?a llegado la hora hist?rica de la liberaci?n nacional".
"Aqu? la estaci?n EAJ-43, Radio Club Tenerife, al servicio de Espa?a y la causa que acaudilla el general Franco. Vamos a dar lectura al bando de proclamaci?n del estado de guerra, que rige para las Islas Canarias desde las cinco horas de la ma?ana de hoy 18 de julio de 1936".
[?]
Fue importante para el Movimiento Nacional contar desde el primer momento con una emisora de radio que el d?a 13 de mayo de 1938 inaugur? un equipo en extra corta la 8 AB ampliada en su potencia de 60 vatios a 350 vatios.
Don El?as Ramos, presidente de la emisora dec?a en aquella ocasi?n:
"Con ella podemos realizar una propaganda internacional important?sima de nuestro glorioso Movimiento; con ella la voz de Tenerife resonar? diariamente en el mundo, saturando a los pueblos nacionales y extranjeros con la propaganda de las bellezas incomparables de sus paisajes, el encanto de sus valles, la majestuosidad de su Teide, la hospitalidad de sus habitantes, el privilegio de su clima sin igual. Diremos que desde Tenerife, acompa?ado del cari?o y el fervor patri?tico de sus habitantes el Caudillo Franco, parti? el 16 de julio hacia la Gran Epopeya de rescatar a Espa?a, admirando al mundo y salvando la civilizaci?n occidental".
A?ade el se?or Ramos:
"Radio Club Tenerife, en esta fecha conmemorativa del cuarto aniversario de su emisora EAJ-43, y en la iniciaci?n de sus trabajos en la 8 AB, se complace en expresar p?blicamente su m?s profundo agradecimiento a la colaboraci?n entusiasta que en todo momento ha encontrado en nuestras dignas autoridades, en las Estaciones de Falange en esta capital y en las de la Comandancia Militar, sus verdaderas fuentes de informaci?n...".
En el libro ?Personas en la vida de Canarias?, publicado en 1987 por Domingo de Laguna, seud?nimo de Domingo Garc?a Gonz?lez, este autor dice lo siguiente:
Radio Club fue y es la emisora decana de las Islas Canarias. Desde 1.936 y hasta los primeros a?os de 1.960, fue la voz de Canarias para Espa?a y Am?rica.
En 1.936, en colaboraci?n con el Jefe del Mando de Estado Mayor en la Capitan?a General de Canarias, Sr. [Te?dulo] Gonz?lez del Peral, y con don Demetrio Mestres, el alem?n afincado y casado en Tenerife, se?or [Juan] Meinke, y los locutores, don Victoriano Franc?s y don Jos? Lu?s Camps Ib??ez, el se?or [Manuel] Ramos Vela consigui? que Radio Club Tenerife con sus estaciones emisoras EAJ.43 y EA8 AB (onda corta), fuesen las emisoras nacionales de mayor audiencia, ya que desde el 19 de julio de 1936, se empezaban a recibir "controles" de su informaci?n sobre el levantamiento militar? desde Taricas (Islas Filipinas), captados con perfecci?n auditiva.
[?] durante la guerra civil, se consigui? un cami?n ?emisora que fue donado al Ej?rcito que luchaba en la famosa batalla del Ebro, y all? surgieron las voces de Camps Ib??ez, Arturo Navarro Grau (ambos q.e.p.d.) y de las no menos famosos, "Los Huaracheros" (Diego, Antonio, Santamar?a y Mario).
Aunque no puedo garantizar el grado de fiabilidad como historiadores de Gilberto Alem?n y Domingo de Laguna, estos testimonios ponen de manifiesto que Radio Club Tenerife se sum? de modo incondicional y fervorosamente al alzamiento del 18 de julio de 1936.
Afirmar lo contrario es tergiversar la verdadera historia.

Fuente: Cuaderno de bit?cora: http://blogs.ya.com/sanabriap/
Publicado por ubara @ 21:12
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Comentarios
Publicado por Agustin Jorge Lopez
Jueves, 31 de enero de 2008 | 21:26
primer discurso de franco,fue en el monte la esperanza
pueblo de la laguna,18 del 7 de 1936,si no estas conforme vas y lo lees
el siti se llama las raises del mismo monte
lo dice un vecino de esa sona de 75 a?os
Publicado por Invitado
Martes, 08 de abril de 2008 | 8:21
mi abulo era republicano guardia de asalto! perdimos la guerra pero mi abuelo mato al tuio y el sobrevivio...toi orgulloso de el VIva la REpuBLIca! muerte al fatcha