Viernes, 18 de agosto de 2006
Antumi Toasij?
Safe Democracy


Antumi Toasij? explica los intereses que existen actualmente en torno a Somalia en momentos en que los Tribunales Isl?micos est?n ganando el control del pa?s. Para ello, realiza un breve recorrido por la historia del denominado cuerno de ?frica, desde finales del siglo XIX, y pone de manifiesto por qu? Somalia est? siendo utilizada por los oportunistas de turno, que no dejan de confundir al mundo con absurdas historias en una regi?n que es foco de tensi?n y por donde pasan nada m?s y nada menos que el tr?fico de mercanc?as del Mar Rojo, es decir, cerca del 13 por ciento del tr?fico mar?timo mundial, incluyendo el petr?leo de Oriente Medio. Sepa a continuaci?n por qu? si se celebrasen elecciones libres en Somalia ir?an en detrimento de Estados Unidos y entienda qu? responsabilidad le compete a Europa y a la Uni?n Africana en la crisis actual de un pa?s conocido por la CNN y su guerra civil de los a?os noventa.

TRAS LA FAMOSA (GRACIAS A LA CNN) GUERRA CIVIL DE SOMALIA EN LOS NOVENTA, Naciones Unidas, con el concurso de los pa?ses vecinos, hab?a conseguido llevar al pa?s --ahora federaci?n-- a la versi?n razonable de lo que se supone debe ser un Estado. Pero una vez m?s los planes internacionales por convertir a los somal?es en buenos alumnos de Occidente se vienen al traste con el asesinato de Abdal? Isaaq Deerow, ministro de Asuntos Constitucionales y Federales (el 28 de julio) del en?simo Gobierno transitorio, presidido ?ste por Abdullahi Yusuf.

QU? INTERESA A ESTADOS UNIDOS
Los Tribunales Isl?micos est?n ganando el control del pa?s y esto estorba los planes que desde Kenya y Etiop?a interesan a Estados Unidos. De hecho, la oportuna intervenci?n de Etiop?a en defensa del d?bil gobierno de transici?n ha llevado a uno de los l?deres de las facciones isl?micas, el Sheik Sharif Sheik Ahmed, junto con su equivalente Hasan Dahir Aj?is, a realizar incendiarias declaraciones que no presagian nada bueno.

?Pero qu? le pasa a los somal?es? se preguntan algunos pegados al televisor, ?es que no pueden dejar de matarse? Pero no es esta la pregunta que debe hacerse un panafricanista l?cido.

QUI?N DA QU? A QUIEN Y A CAMBIO DE QU?
Cuando un problema pol?tico parece demasiado complejo, siempre conviene aplicar una f?rmula simple ya que toda f?rmula tiene sus preguntas y procedimientos para despejar la inc?gnita. En el caso de Somalia hay que aplicar las preguntas: ?qui?n da qu? a quien y a cambio de qu??

Somalia ofrece una cosa internacionalmente ambicionada; un control estrat?gico primordial del tr?fico de mercanc?as por el Mar Rojo, es decir, cerca del 13 por ciento del tr?fico mar?timo mundial, que incluye el petr?leo de Oriente Medio, lo cual no es poco.

Puesto que los cr?ditos bancarios son la condici?n previa a toda empresa de envergadura (42 por ciento de las inversiones mundiales) y bastante m?s que las inversiones en cartera, el seguimiento de tales pr?stamos internacionales es un buen procedimiento para entender qui?n tiene intereses en el pa?s. Por ello, no es eventual que Alemania y Francia sean los principales financiadores de las Somalias postcoloniales y su socio Eritrea a trav?s de Libia, Egipto y Siria, sobre todo si tenemos en cuenta que Estados Unidos lo es de Etiop?a. Pero quiz?s sea necesario ir por partes.

EUROPA Y SU ROSARIO DE ABUSOS
Toda la costa del denominado cuerno de ?frica, lo que los Kem?ticos (egipcios), denominaron Pa?s de Punt, presenta una cierta homogeneidad cultural y social, que sobrevivir? durante centurias, entre su vocaci?n isl?mica y la imponente influencia et?ope, con las l?gicas pugnas de poder. Todo esto se trastoca con la acostumbrada invasi?n europea y su rosario de abusos.

Desde finales del siglo XIX, franceses, italianos y brit?nicos se permutan los territorios que dividen en cuatro ?reas, de norte a sur: Eritrea, Djibouti y las dos Somalias, llamadas alternativamente italiana o brit?nica. La independencia por fases consolid? la divisi?n anti-panafricana de los dos primeros territorios, Eritrea y Djibouti, con la dificultosa unidad de las dos Somalias restantes, hoy tres: Puntland, Somaliland y Somalia.

Tras los procelosos primeros a?os de independencia y neocolonialismo, que incluyen el asesinato en 1969 del Presidente somal? Abdirashid Ali Shermarke, y al igual que la Yugoslavia de Tito, la Somalia unida ser? un pa?s ensamblado por una mano de hierro, una mano militar marxista y desde luego poco complaciente con los poderes capitalistas occidentales. Sin embargo, en 1977, Maxamed Siyaad Barre (Mohammed Siad Barr?) se embarca, aprovechando el caos de los primeros a?os del Consejo Militar Et?ope (Derg), tras la ca?da de Haile Selassie, en el ambicionado y antiguo plan de incorporaci?n del Ogad?n, ?rea culturalmente af?n pero controlada por el poderoso vecino.

EL ABASTECIMIENTO DEL MAR ROJO
La invasi?n ser? un intento de demostrar cierta primac?a en la regi?n para atraerse la lealtad de la Uni?n Sovi?tica que basculaba ya su apoyo a la Etiop?a de Mengistu Haile Mariam. La l?gica derrota enemistar? r?pidamente a Somalia con la Uni?n Sovi?tica y lanzar? al r?gimen de Siad Barr? en brazos de Estados Unidos que no ven inconveniente en incorporar un viejo enemigo a la n?mina de socios convenientes (por cierto, se trata de uno de los cambios de apoyos, en el contexto de la Guerra Fr?a, m?s veloces y singulares que se conocen).

Sin embargo, a pesar de buscar justificaci?n con argumentos nacionalistas, la traici?n no ser? admitida por varios grupos, tanto islamistas como comunistas, apoyados no ya por la fallecida Uni?n Sovi?tica sino por capitales europeos, v?a --una cada vez m?s desafiante-- Eritrea.

?Por qu?? La respuesta es sencilla; el abastecimiento por el Mar Rojo es crucial para la econom?a de Europa. El exilio de Siad Barr? en 1992 y el caos subsiguiente, llevar?n a la irrupci?n de la UNITAF de Naciones Unidas, ya que para entonces, la agricultura somal? hab?a sufrido un terrible retroceso debido a la entrada masiva de grano procedente de la ayuda alimentaria estadounidense al r?gimen de Barr?, que al interrumpirse dio paso al hambre y al desconcierto.

LA HISTORIA DE LOS MARINES
Sin embargo tras la ca?da de Barr?, Estados Unidos no quer?a perder su primac?a en la regi?n de modo que con cobertura de Naciones Unidas, jug? a lo cow boy con unos y otros Se?ores de la Guerra, entre ellos el afamado Maxamed Faarax Caydiid, Mohammed Farrah Aidid, al que acabaron por hacer mucho m?s importante de lo que en realidad era, fomentando, a?n m?s si cabe, la espiral de odios.

Todos conocen la historia de los marines muertos televisados y su mundialmente se?alada retirada, pero a esta se suele omitir los miles de cad?veres de hombres, mujeres y ni?os que dejaron sembrados en las calles de Mogadiscio a la espera de un futuro desagravio por parte de una comisi?n panafricana de reparaciones, sin olvidar los centenares de torturados y desaparecidos a manos de soldados de la ONU que constan en los informes de organizaciones como Amnist?a Internacional.

LA (IR)RESPONSABILIDAD DE LA UNI?N AFRICANA
No todas las democracias son lo que le gustar?a a los detentores del actual orden mundial; para ser sinceros, si se celebrasen elecciones libres en Somalia, como en otros tantos pa?ses, es seguro que ello ir?a en detrimento de Estados Unidos y sus intereses econ?micos, y es poco razonable pensar que la Casa Blanca no est? muy al tanto de esta contingencia. Dado que la geograf?a dot? al cuerno de ?frica de una destacada importancia, se trata de un foco de tensi?n.

Descrito este panorama desde el panafricanismo, s?lo cabe lamentar la parte de culpa que compete a la Uni?n Africana por la total dejaci?n de responsabilidades en los conflictos azuzados por los oportunistas de turno, que no dejan de confundir al mundo con absurdas historias de clanes y camellos a la medida de los telediarios de sobremesa. Porque cuando le preguntan a los somal?es de la calle qu? desean, en su mayor?a responden: la seguridad de un gobierno fuerte y estable que no est? vendido a los intereses for?neos; algo que cualquiera desear?a.

Antumi Toasij? es historiador y realiza un doctorado en Estudios Africanos. Es miembro del Grupo de Estudios Africanos de la Universidad Aut?noma de Madrid y director de la Revista de Ciudadan?a, Migraciones y Cooperaci?n, de Baleares. Es rector del Centro Panafricano de Estudios Culturales.
Publicado por ubara @ 17:38
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