S?bado, 14 de octubre de 2006
COLECTIVO DE PROFESORES UNIVERSITARIOS *




* Suscriben conjuntamente este documento, por orden alfab?tico: Dra. Asunci?n As?n Cabrera, profesora titular de Derecho Internacional Privado de la Universidad de La Laguna. Dr. Ram?n D?az Hern?ndez, catedr?tico de Escuela Universitaria de Geograf?a Humana de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Dra. Josefina Dom?nguez Mujica, profesora titular de Geograf?a Humana de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Dr. Dirk Godenau, profesor titular de Econom?a Aplicada de la Universidad de La Laguna. D. Aniano Hern?ndez Guerra, profesor asociado de Sociolog?a de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Dra. Ana L?pez Sala, profesora contratada doctora del Departamento de Sociolog?a de la Universidad de La Laguna. Dra. Margarita Isabel Ramos Quintana, catedr?tica de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de La Laguna. Dr. Jos? Luis Rivero Ceballos, catedr?tico de Econom?a Aplicada de la Universidad de La Laguna. Dr. Jos? ?ngel Rodr?guez Mart?n, catedr?tico de Econom?a Aplicada de la Universidad de La Laguna. Dr. Vicente Manuel Zapata Hern?ndez, profesor titular de Geograf?a Humana de la Universidad de La Laguna.



Las autoras y autores de este documento somos profesores de las universidades canarias y nuestra investigaci?n est? relacionada con la inmigraci?n. Con esta iniciativa, que surge de nuestra ocupaci?n y preocupaci?n compartida, queremos hacer una llamada a la reflexi?n sobre la orientaci?n que est? adquiriendo el debate p?blico sobre la inmigraci?n en Canarias.

1.- La intensificaci?n repentina de la inmigraci?n de car?cter irregular y origen africano por v?a mar?tima durante el a?o 2006 parece haber cogido por sorpresa a la Administraci?n, a las fuerzas pol?ticas y a la sociedad canaria, desencadenando una intensa discusi?n en los medios de comunicaci?n y la opini?n p?blica. En estos debates predominan cuestiones relacionadas con el control de fronteras y exigencias con respecto a una reclamada mayor efectividad de sus dispositivos; las preguntas acerca de las causas de la intensificaci?n de las salidas del vecino continente y de las posibilidades de gesti?n integral de esta movilidad son mucho menos frecuentes.

2.- Asimismo, se escuchan y leen opiniones en los medios de comunicaci?n, emitidos habitualmente por gestores pol?ticos de diversa responsabilidad. Palabras como "avalancha", "oleada", "tsunami" e "invasi?n", ubican al fen?meno junto a los desastres naturales y a los conflictos b?licos. Otras intervenciones m?s amplias y pensadas, orales y escritas, llegan a tener incluso connotaciones racistas. Y existen voces que advierten de "consecuencias dram?ticas" para la econom?a canaria y sus servicios p?blicos: apelan al temor de la poblaci?n, advirtiendo que ?sta se puede ver directamente perjudicada en su calidad de vida. Tan importantes son los mensajes como el tono ascendente y la imagen de crispaci?n que envuelven sus pronunciamientos p?blicos.

3.- Tambi?n hay voces que reconocen que el verdadero "drama" lo sufren los propios inmigrantes y las poblaciones en sus pa?ses de origen, aunque parece que la idea general es que la sociedad canaria es la principal v?ctima de un delito sin crimen. Funcionarios exhaustos, sobrecarga del voluntariado, coste de la ampliaci?n del fen?meno, se emplean como justificantes de la gravedad del asunto, mientras que, gran parte de la poblaci?n, solo se entera por los medios de comunicaci?n de lo que acontece (impacto medi?tico); cuando no, son otras personas influyentes o colectivos con amplio efecto de difusi?n los que se encargan de tenernos al tanto de lo que sucede. La informaci?n sobre las condiciones de vida en las ?reas de origen de la emigraci?n africana apenas aparecen y la condici?n de pobres de los pa?ses emisores tiende a interpretarse como una desgracia independiente de la riqueza de las naciones receptoras de esa movilidad.

4.- El Gobierno de Canarias, el Ejecutivo del Estado espa?ol y los partidos pol?ticos se han enzarzado en un conflicto m?s ret?rico que efectivo, frecuentemente, careciendo de las pruebas emp?ricas necesarias para justificar los juicios emitidos. Alarma permanente, situaci?n excepcional, olvidando, sin embargo, que su papel -y protagonismo- debe estar m?s relacionado con el establecimiento de los mecanismos adecuados para avanzar hacia la unidad de acci?n, activando la labor de los instrumentos ya existentes, como es el caso del Foro Canario de la Inmigraci?n, y adem?s, favoreciendo la comunicaci?n, coordinaci?n y cooperaci?n de las m?ltiples entidades implicadas en la gesti?n del fen?meno inmigratorio en sus diversas vertientes. Unidad de acci?n imprescindible, tanto hacia el exterior como hacia el interior: en el primer caso, para fortalecer un frente com?n ante las leg?timas demandas que se deben elevar a distintas instancias con responsabilidad en la gesti?n de los procesos migratorios, en particular, la Uni?n Europea; en el segundo caso, para superar el creciente clima de incertidumbre que se ha instalado en la sociedad regional, sobre todo derivado de la falta de una l?nea de actuaci?n compartida.

5.- Es habitual que acontecimientos percibidos como imprevistos y descontrolados provoquen reacciones de rechazo. Si estos acontecimientos tienen, adem?s, una elevada complejidad y sus soluciones, por ende, tambi?n son complejas, entonces es frecuente buscar refugio en la responsabilidad de las autoridades y contentarse en el plazo inmediato con la adopci?n de remedios simples que no son suficientes para una adecuada gesti?n integral del fen?meno. Si se crea alarma social, la energ?a de la tensi?n busca camino y el peligro consiste en que una sociedad civil poco informada tiende a presentar alteraciones extremas en sus actitudes, que avanzan hacia la xenofobia y el racismo; tendemos entonces a atribuir nuestros males a lo for?neo. Aqu? y en otras cuestiones quiz?s deben desempe?ar un papel m?s activo los inmigrantes ya instalados, bien de cara a la sociedad de la que forman parte como de los candidatos a ingresar en ella.

6.- En este sentido, la actual situaci?n es una prueba para la madurez c?vica y pol?tica de la sociedad canaria. Es un examen que se puede aprobar con buena nota o que se puede suspender por la falta de cohesi?n y madurez colectiva. La respuesta social ante la trayectoria del fen?meno parece indicar que hasta ahora la sociedad canaria lo est? resolviendo mejor que sus pol?ticos. Y ya no resulta tan c?modo aludir a la inexperiencia en materia inmigratoria, porque las primeras pateras llegaron al Archipi?lago hace m?s de diez a?os. Y si la actual situaci?n provoca una crisis, sea en t?rminos objetivos de incapacidad de gesti?n o en t?rminos subjetivos de histeria colectiva, entonces sabremos que no hemos sido capaces de enfrentarnos con sosiego a algo que no es tan imprevisible como ahora puede parecer. Desde hace d?cadas se ha detectado y advertido que las graves desigualdades entre Europa y ?frica provocar?an fuertes flujos migratorios, y en ese contexto, el blindaje de otras partes de la frontera Sur de Europa ha provocado que Canarias sea ahora uno de los puntos calientes de esa l?nea imaginaria.

7.- ?Existen soluciones? S?, las hay, pero no son gratuitas, ni completas, ni definitivas. Son necesariamente combinaciones de medidas coherentes en distintos frentes de acci?n y diferentes horizontes temporales. El endurecimiento exclusivo del control de fronteras provoca variaciones en los puntos de entrada, as? como readaptaciones en los medios utilizados y en el grado de organizaci?n de la migraci?n irregular; no elimina los flujos indeseados por parte de los receptores de los mismos. En paralelo, deben adoptarse otras medidas como la ampliaci?n de la inmigraci?n regular, la lucha contra la econom?a sumergida en destino y la ayuda al codesarrollo de los pa?ses de origen.

8.- En relaci?n con las condiciones de vida en las ?reas de procedencia, parece observarse un cierto consenso en la opini?n p?blica acerca de la necesidad de colaborar, efectivamente, con el desarrollo econ?mico que propicie condiciones de vida m?s favorrables en los pa?ses africanos. La mejora de las perspectivas econ?micas y sociales de las naciones africanas depende especialmente de las posibilidades de exportar sus productos, especializados en alta intensidad de mano de obra, a precios m?s ventajosos. El elevado grado de proteccionismo agrario de la Uni?n Europea, Estados Unidos y Jap?n perjudica gravemente a estos pa?ses, as? como el reciente fracaso de las negociaciones de liberalizaci?n del comercio internacional en el seno de la Organizaci?n Mundial de Comercio, que aumenta la presi?n emigratoria en los territorios afectados. ?Qu? ocurrir?a entonces si renunci?ramos a la Pol?tica Agraria Com?n (PAC) y se dedicara parte de estos fondos, m?s del 40% del presupuesto comunitario, al desarrollo de la producci?n agraria africana?

9.- La econom?a sumergida constituye el principal "efecto llamada" que intensifica la inmigraci?n irregular de car?cter laboral y es ampliamente reconocido que los pa?ses meridionales de la Uni?n Europea cuentan con un elevado peso de actividades econ?micas informales y un escaso esfuerzo efectivo dedicado a su control. La inmigraci?n irregular mantiene un v?nculo bidireccional con la econom?a sumergida: por un lado, la posibilidad de encontrar trabajo remunerado en situaci?n residencial irregular es una causa potente de la actual afluencia de indocumentados que recibe Espa?a; por otro lado, contar con mano de obra barata y flexible, por necesidad, puede provocar adaptaciones en el funcionamiento de las empresas implicadas y estas pueden empezar a depender de esta fuente laboral, e incluso, pueden involucrarse activamente en la "importaci?n" de trabajadores en esas condiciones. Entonces la inmigraci?n irregular se institucionaliza y revertir la tendencia se hace m?s dif?cil por su anclaje estructural en la econom?a de destino.

10.- Por ?ltimo, casi la totalidad de los responsables pol?ticos valora la inmigraci?n regular como necesaria, por lo menos ret?ricamente, pero cuando se trata de ampliarla en un contexto de afluencia de inmigrantes irregulares, ya son muchos menos los que se atreven a sacar esta conclusi?n de su premisa original. La cuesti?n no es tanto "inmigraci?n regular: s? o no"; m?s bien "inmigraci?n regular: ?cu?nta y cu?l?". Los actuales mecanismos establecidos para la inmigraci?n regular en Espa?a son claramente insuficientes para satisfacer la demanda de mano de obra inmigrante. Luego queda la irregular como alternativa.

La percepci?n colectiva de la inmigraci?n tiende a interpretarla m?s como amenza que como oportunidad. Abundan las controversias y los mitos, que habitualmente sin pruebas emp?ricas la relacionan con otros problemas, caso del desempleo o la calidad de los servicios b?sicos como son la sanidad y la educaci?n. Las autoras y autores de esta iniciativa invitamos entonces a la reflexi?n acerca de c?mo los retos que plantea la inmigraci?n se pueden convertir en oportunidades, y adem?s, animamos a que se estudien con rigor los efectos de la inmigraci?n antes de condenarla por el mero hecho de contribuir a la generaci?n de cambios m?s o menos intensos en diversos planos de nuestra realidad.
Publicado por ubara @ 19:03
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