Domingo, 17 de febrero de 2008

Ramón Trujillo

El miedo a la derecha derechiza España: el PP de la guerra contra Irak; del Yak-42 y el Prestige; del decretazo inconstitucional, la xenofobia, la connivencia con los obispos, las mentiras del 11-M, la histeria de la ruptura de España, la demagogia sobre ETA… El PP alocado y liberticida que asusta a la izquierda y derechiza votos progresistas que acaban en el PSOE. Porque el radicalismo del PP permite al PSOE colar un programa económico conservador y ser votado por quienes prefieren detener lo que temen, antes que apoyar lo que desean.

El PSOE está con los regalos fiscales a la Canarias adinerada, a través de la RIC. Apoya el desarrollismo insostenible que representan la tercera pista de Gando, el puerto de Granadilla o la multiplicación de carreteras y coches. Sigue sin defender una ley electoral para Canarias y otra para el Estado que respete el principio de una persona, un voto.

El gobierno de Aznar y el de Zapatero han supervisado la reducción del porcentaje del PIB correspondiente a los asalariados y el incremento de la tarta empresarial. Aunque seguimos a la cola de la Unión Europea en gasto social, el PSOE plantea dejar de cobrar 5.000 millones de euros del IRPF, 1.500 millones del Impuesto de Patrimonio, además de los 5.000 millones de euros que ya no se ingresarán, en 2008, por sus reducciones en el IRPF y el Impuesto de Sociedades. También se bajará el Impuesto de Sucesiones a los ricos. Y, sin embargo, tendríamos que gastar 75.000 millones de euros más para emplear idéntico porcentaje del PIB en protección social que la Unión Europea.

El PSOE privatiza, favorece la enseñanza concertada, sigue en Afganistán y olvida la causa del Sáhara. Apoya el apagón democrático de la Europa neoliberal, con sus 27 espacios fiscales y laborales que compiten entre sí a ver quién baja más los impuestos y quién ofrece los salarios más bajos. Apoya un Banco Central Europeo sin control político democrático que reduzca las hipotecas.

El PSOE hace demasiadas cosas con la mano derecha y sólo una Izquierda Unida fuerte puede hacerle usar más la mano izquierda. Algo que, por supuesto, es imposible con un PP carente de mano izquierda y con una mayoría de partidos nacionalistas que sólo usan la mano derecha.

El miedo al PP y el sistema electoral diseñado para destruir a IU generan ese voto útil que es el certificado de defunción de la izquierda posible. Cuando aumentan los decibelios de la bronca bipartidista los dos grandes partidos se refuerzan mutuamente, a costa del resto, y así anuncian el triunfo de la utopía derechista: perpetuar esta España cuyo gasto social, medido como porcentaje del PIB, sigue casi a la misma distancia de la Unión Europea que cuando murió el dictador y que, además, es el segundo Estado con más desempleo de la Europa de los Veintisiete.

 


Publicado por ubara @ 20:07
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